Viena, ciudad Imperial

Fecha: Lugar: Viena



Comentario

Entre el Danubio y las suaves estribaciones de los Alpes, la privilegiada situación de Viena, en la encrucijada de las rutas que van de occidente a oriente, hace de esta ciudad el corazón de Europa.
Las tortuosas calles y amplias plazas del distrito de Stephansdom son una buena muestra de su pasado medieval. Aquí se alza la majestuosa catedral, el alma de Viena. Consagrada en el siglo XII, se reconstruyó en las centurias siguientes empleando el estilo gótico, con una espectacular aguja de 137 metros. En los pies encontramos las dos torres gemelas, llamadas de los Paganos. El tejado está cubierto por más de 200.000 azulejos, que forman una magnífica decoración geométrica.
El Hofburg fue construido como un sencillo castillo. Con el tiempo, fue evolucionando para transformarse en un suntuoso palacio, aunando más de diez edificios que se rodean de cuidados parques. En los famosos Aposentos Imperiales podemos observar las estancias del emperador Francisco José y su esposa, Sissi, acercándonos así a la vida privada de los populares monarcas.
Uno de los espectáculos más atractivos de la ciudad lo encontramos en la Escuela de Equitación, con sus majestuosos caballos, entrenados desde los tres años para ejecutar un elaborado ballet.
También en las dependencias del Hofburg se encuentra la Biblioteca Nacional, que guarda más de dos millones y medio de libros. Levantada en 1722 por Fischer Von Erlach, destaca la brillante decoración interior, presidida por el techo oval de la cúpula.
En la Heldenplatz se alza al monumento al príncipe Eugenio de Saboya, uno de los grandes héroes nacionales. Al fondo de esta plaza hallamos el Nuevo Hofburg, un bloque sinuoso construido a finales del siglo XIX por Semper.
Las tiendas más selectas de Viena se concentran en Kohlmarkt, zona peatonal en la que se vive el ambiente más distinguido de la ciudad. Muy cerca hallamos el Graben, donde se alza la Columna de la Peste. En este monumento se conmemora la salvación de Viena frente a la epidemia de peste de 1679. En el Graben el viajero puede disfrutar de los cafés y sus terrazas, parte esencial de la vida urbana desde que el primero abrió sus puertas tras la derrota de los turcos en 1683. La KärntnerStrasse es la principal calle comercial de la ciudad antigua. Siempre llena de gente, en sus cafés también se toma el pulso a la vida urbana.
El Volksgarten se creó tras la demolición de las murallas, ordenada por Napoleón. Este magnífico jardín se abrió al público en 1820 y es una de las zonas más tranquilas de la ciudad.
Uno de los barrios más visitados es el que ordenó construir el emperador Francisco José a mediados del siglo XIX para alojar los edificios institucionales del Imperio, construidos alrededor de la Ringstrasse, un grandioso bulevar finalizado en la década de 1880.
La Votivkirche se levantó en el lugar donde Francisco José sufrió un atentado fallido en 1853. Heinrich von Ferstel fue el arquitecto encargado de su construcción siguiendo el estilo neogótico, destacando la ligereza de sus torres caladas.
En las antiguas caballerizas imperiales se halla el MuseumsQuarter Wien, centro cultural de primer orden. El estilo barroco de las caballerizas se funde con los modernos edificios del Leopold Museum y del Museo de Arte Moderno.
El Leopold Museum cuenta con más de 5.000 obras de arte reunidas durante cincuenta años por Rudolf Leopold. La colección de obras de Egon Schiele y variados trabajos de Klimt y Kokoschka son sus platos fuertes. En el Museo de Arte Moderno se puede contemplar una de las mejores colecciones de arte contemporáneo del mundo, comprendiendo una amplia variedad de épocas artísticas.
La construcción de la Ringstrasse permitió acoger en dos soberbios edificios las colecciones imperiales de arte e historia natural. El Kunsthistorisches Museum es uno de los museos más importantes del mundo. En sus salas se puede contemplar una magnífica colección de pinturas, encabezada por las escuelas flamenca y holandesa.
El Museo de Historia Natural acoge una amplia muestra de piezas, divididas en secciones dedicadas a la arqueología, antropología, zoología, geología y mineralogía.
En la plaza que separa ambos museos se alza la estatua de María Teresa, obra de Kaspar von Zumbusch. La figura de la emperatriz aparece sentada, con la pragmática sanción en la mano, coronando el monumento.
El arquitecto Friedrich von Schmidt es el responsable de las trazas del Ayuntamiento, construido en estilo neogótico. La fachada principal está dominada por una torre de 98 metros de altura. Otra de sus señas de identidad es la logia, en la que destaca la delicada tracería y la curvatura de sus balcones.
Entre los más llamativos edificios de este barrio está el del Parlamento. Su autor se decantó por el neoclasicismo para levantar este gigantesco palacio, como si de un templo laico se tratara. Frente al pórtico principal se eleva la fuente de Palas Atenea, inspirada en la que Fidias realizara para el Partenón de Atenas. La diosa de la sabiduría se erige sobre un pedestal, sirviendo de inspiración a los legisladores austriacos.
La Universidad fue fundada en 1365 por el duque Rodolfo IV. En 1883 Heinrich Ferstel diseñó el actual edificio, tomando como modelo el Renacimiento italiano.
El Burgtheater es uno de los edificios más importantes de la Ringstrasse. Este prestigioso escenario fue fundado en el siglo XVIII, pero Gottfried Semper se encargó de su reconstrucción en 1874. Durante la Segunda Guerra Mundial una bomba lo destruyó, siendo reinaugurado en 1955.
Tras la Ringstrasse, y hacia las afueras de la ciudad, se encuentra uno de los barrios más bulliciosos de Viena. Zona de grandes contrastes, aquí se alza el Teatro de la Opera. Construido siguiendo el estilo neorrenacentista, fue inaugurado el 25 de mayo de 1869 con el "Don Giovanni", de Mozart. La impresionante escalera nos conduce al primer piso, desde donde contemplamos el sensacional auditorio.
Será en este barrio donde se levanten varias de las piezas clave de la arquitectura secessionista. Olbrich proyectó el edificio que servía para exponer las obras de los artistas de este movimiento artístico. Se trata de un cubo coronado por una cúpula dorada de filigrana, en cuya fachada se puede leer el lema de la Secession: "A cada época, su arte; a cada arte, su libertad".
Otto Wagner construyó los Pabellones de la Karlsplatz como parte del suburbano de la ciudad. El arquitecto eligió como materiales el cobre verde y el mármol blanco, para no desentonar con la iglesia que se alza al fondo de la plaza.
Esta iglesia no es otra que Karlskirche, una verdadera obra maestra del barroco centroeuropeo. Fischer von Erlach es el autor de los planos, creando una pieza ecléctica, con gigantesca cúpula, dos pabellones laterales y dos columnas inspiradas en la de Trajano.
Como residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya se construyó el Belvedere, dos palacios unidos por un jardín francés. Von Hildebrandt fue el autor de las trazas de ambos palacios, que en la actualidad acogen las instalaciones de varios museos.
En las afueras de la ciudad se hallan aún varios lugares de interés. Uno de los símbolos de Viena es la Noria Ferris del Prater; se mueve muy despacio, a unos 75 centímetros por segundo, lo que permite disfrutar de excelentes vistas.
La Hundertwasser Haus es un curioso bloque de edificios, diseñados como propuesta frente a la frialdad de la arquitectura moderna. Por esta razón, los pisos están enmarcados por bandas irregulares de color, las terrazas están ajardinadas o la fachada se remata con cúpulas bulbosas.
El Palacio Schönbrunn es la antigua residencia de verano de la familia imperial. Fischer von Erlach es el responsable de este palacio barroco, en el que la estricta simetría está complementada con espectaculares jardines. La decoración interior, en estilo rococó, se debe a Nikolaus Pacassi.
Entre 1973 y 1979 se construyó la UNO City. De esta manera, Viena se convertía en la tercera ciudad sede de instituciones de la ONU. El centro fue diseñado por Johann Staber a orillas del Danubio. El río se canalizó debido a sus continuos desbordamientos, siendo regulado a través de canales y esclusas.
Finalizamos nuestra viaje con una cita obligada: la contemplación de la estatua dorada de Johann Strauss hijo, quien se nos muestra tocando el violín.
El viajero habrá podrido deleitarse en las calles y plazas de esta ciudad, cuna de grandes músicos, literatos, pensadores y artistas. En definitiva, un paseo por uno de los espacios fundamentales de la historia cultural de la Vieja Europa.

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