Roma, Ciudad Eterna

Fecha: Lugar: Roma



Comentario

Roma, la capital del imperio al que dio nombre, la ciudad de los Papas, la Ciudad Eterna, es una de las urbes más atractivas del mundo, considerándose una auténtica ciudad-museo.
El mítico origen de Roma está ligado a Rómulo y Remo y la loba capitolina. El germen de la ciudad lo encontramos en el Palatino. En época imperial esta zona fue ocupada por los palacios de los emperadores. Domiciano fue el promotor de la construcción de una gran mansión, que se mantuvo como sede regia hasta época medieval.
El espacio entre los montes Palatino y Capitolio estaría ocupado por un valle donde se levantó el foro, centro religioso, político y comercial de la antigua Roma. Entre los edificios más interesantes se encuentra la Basílica de Majencio, colosal construcción del siglo IV en la que destacan las espectaculares bóvedas. Del templo de Saturno, construido en el siglo V antes de Cristo, sólo quedan ocho columnas.
La Curia era la sede del Senado; es uno de los edificios mejor conservados. También se conserva en buen estado el arco de Septimio Severo, erigido en el año 203 para conmemorar la victoria del emperador sobre los partos, pueblo del actual Irán.
La Columna Trajana es el monumento más interesante del foro de Trajano, erigida en el año 113 para conmemorar la conquista de la Dacia. En una cinta helicoidal de 200 metros de longitud se narran los hechos más interesantes de las dos campañas que se realizaron para dominar el territorio de la actual Rumanía.
El Coliseo es el gran edificio de espectáculos. Levantado por la familia Flavia en los últimos años del siglo I, el anfiteatro tiene forma elíptica y unas impactantes dimensiones: 188 metros en su lado mayor y 155 en el menor, mientras que la fachada alcanza los 50 metros de altura, dividida en cuatro pisos.
El papel de las termas será crucial en la vida romana. Las termas de Caracalla podían acoger a más de 1.600 bañistas. Se trata de un espectacular edificio, construido entre los años 212 y 216, que ocupaba 11 hectáreas.
Uno de los edificios imperiales más impactantes es el Panteón. Construido por Agripa, Adriano será el responsable de la construcción actual. Se trata de un gran pórtico con ocho columnas adosado a una rotonda de más de 43 metros de diámetro, igual que la altura del edificio.
A partir del siglo II, el cristianismo empieza a ganar adeptos entre los romanos. En la primera mitad de esta centuria empezaron a enterrar a sus muertos en las catacumbas, verdaderos cementerios excavados. La publicación del Edicto de Milán en el año 313 acabó con las persecuciones. Sobre las catacumbas se edificaron las primeras iglesias.
San Juan de Letrán es la catedral de Roma. Fundada por Constantino en el siglo IV, tiene cinco naves que fueron remodeladas por Borromini entre 1646 y 1649. En el crucero hallamos el tabernáculo que cobija el altar, donde sólo puede oficiar misa el papa, como obispo de Roma.
En la basílica de San Pietro in Vincoli se encuentra la tumba de Julio II, realizada por Miguel Angel. El espectacular Moisés preside el sarcófago. De la monumental figura del profeta destaca la fiereza de su mirada, en la que destella la terribilitá de las obras de Buonarroti.
En 1536 el papa Paulo III encarga a Miguel Angel la remodelación de la plaza del Capitolio. En el centro de la plaza se erige la estatua ecuestre de Marco Aurelio, un original en bronce de época romana. Al fondo se alza el Palacio Senatorial, actual ayuntamiento de la ciudad. En los extremos de la plaza se levantan el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo.
El Castell Sant'Angelo se asienta sobre la base del mausoleo de Adriano, construido en el año 123. En el siglo XIII el edificio pasará a poder de los papas y lo convertirán en fortaleza militar, habilitando una zona para construir lujosos apartamentos.
Desde Sant'Angelo parte la Via de la Conciliazione que enlaza con la plaza de San Pedro. Encargada por el papa Alejandro VII, Bernini será el elegido para realizar una plaza ovalada de 340 x 240 metros.
Constantino es el promotor de la primitiva basílica de San Pedro. En el siglo XV, Julio II eligió a Bramante para construir un nuevo templo. Se trata de la iglesia más grande de la cristiandad, con 187 metros de longitud. En una de las primeras capillas encontramos la Piedad de Miguel Angel. En el crucero se levanta el Baldaquino, obra de Bernini. Realizado en bronce dorado, madera y mármol, mide 29 metros de altura.
La grandiosa cúpula fue diseñada por Miguel Angel. Con sus 42 metros de diámetro y casi metros de altura, se eleva por encima de las famosas colinas de la urbe. Los mosaicos se realizaron a finales del siglo XV, representando los círculos del Paraíso con el Padre Eterno.
El edificio que acoge la Biblioteca Apostólica Vaticana fue construido por Domenico Fontana por encargo de Sixto V. Cesare Nebbia y Giovanni Guerra son los responsables de la decoración de las salas.
Los Museos Vaticanos ocupan buena parte de los palacios que construyeron los papas a partir del siglo XIII. En su interior se conservan excelentes colecciones de escultura clásica y de pintura, con los mejores maestros del Renacimiento y del Barroco.
En 1508 Rafael llega a Roma y se le encarga la decoración de los apartamentos de Julio II, las famosas Stanzias. La primera que realizó fue la de la Signatura, destinada a estudio y biblioteca del papa, destacando en ella la famosa Escuela de Atenas.
Pero la obra maestra del Vaticano la encontramos en la Capilla Sixtina. Julio II también será el promotor de la decoración de la bóveda de esta capilla, eligiendo a Miguel Angel para su ejecución. Las escenas desarrollan el tema de la creación y la caída del hombre, rodeados de las sibilas y los profetas que anunciaron la venida de Cristo.
Al final de su vida, Miguel Angel vuelve a trabajar en la Sixtina. El tema elegido es el Juicio Final frente a Borromini.
Bernini es el autor de la Capilla Cornaro, en la iglesia de Santa Maria della Vittoria. En el centro se representa la visión de santa Teresa de Jesús.
La iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane fue encargada a Borromini, diseñando un pequeño edificio que, según la tradición, cabría en un pilar de la basílica de San Pedro. El espacio interior presenta forma oval, con una cúpula elíptica que descansa sobre un gran tambor.
La culminación de este enfrentamiento tendrá lugar en la Piazza Navonna, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. El antiguo estadio de Domiciano está presidido por la iglesia de Santa Agnese in Agone, cuya fachada se debe a Borromini.
Frente a ella encontramos la Fuente de los Cuatro Ríos. Realizada por Bernini, simboliza los cuatro continentes conocidos hasta la fecha. La figura del Río de la Plata parece protegerse con una de sus manos ante la posible caída de la fachada de Santa Agnese.
Pero la fuente romana por excelencia es la Fontana di Trevi. Su ubicación, a espaldas del Palacio Poli y en una reducida plaza, la hace todavía más espectacular. Nicola Salvi es el autor del proyecto.
Piazza di Spagna es el otro centro neurálgico de Roma. La famosa escalinata es obra de Francesco de Sanctis, proyecto financiado por el rey francés Luis XV, ya que la escalera conduce a la iglesia de la Trinità dei Monti, una fundación francesa. A los pies de la escalinata encontramos la Fuente de la Barcaccia, realizada por los Bernini en 1627.
En Piazza Venecia se alza uno de los monumentos más denostados de la ciudad: el Monumento a Vittorio Emanuele II, erigido entre 1885 y 1911 para honrar la memoria del primer rey italiano. Giuseppe Sacconi es el autor del proyecto en el que trabajaron los mejores escultores de la época.
Como bien dice el adagio "para Roma no basta una vida entera" ya que una vez vivida, el viajero siempre desea regresar. Y por eso la famosa costumbre de arrojar de espaldas una moneda en la Fontana de Trevi.

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