Venecia, la Ciudad de los Canales

Fecha: Lugar: Venecia



Comentario

A pesar de las lecturas y los cuadros sobre Venecia, cuando el viajero llega a esta ciudad tiene una sensación difícil de explicar. Encontrarse en medio de una laguna y rodeado de tanto encanto y belleza hace de Venecia una ciudad incomparable, a cuya ensoñación infinidad de pintores, músicos y literatos no pudieron resistir.
La plaza de San Marcos es el corazón de la ciudad. En este amplio espacio se dan cita todos los turistas que llegan a ella, convirtiéndola en un auténtico hervidero, con sus terrazas, sus palomas y su constante trasiego.
En uno de los extremos de la plaza se alza, majestuoso, el campanille. Sus casi cien metros de altura nos permiten una espectacular vista de la ciudad.
A sus pies hallamos la basílica de San Marcos, patrono de Venecia, cuyas reliquias fueron trasladadas desde Alejandría por dos mercaderes. La basílica fue construida en el siglo XI y presenta una sensacional mezcla de estilos: bizantino, gótico, musulmán.
La Torre del Reloj es otro de los puntos de interés en la plaza. Diseñada en el siglo XV, se corona con los famosos moros que dan las horas.
El acceso desde la plaza de San Marcos al Canal se realiza a través de la Piazzetta. Este espacio está cerrado por dos columnas que sostienen el León de San Marcos y la estatua de san Teodoro, el antiguo patrón de los venecianos. En uno de los laterales de la Piazzetta se levanta la Librería, una construcción renacentista construida por Jacopo Sansovino en el siglo XVI.
En el otro lateral hallamos el Palacio Ducal, la residencia oficial de los magistrados, sede del gobierno y palacio de justicia de la Serenísima. El palacio fue construido en el siglo XIV y es una de las obras maestras del gótico civil italiano. En su decoración participaron los mejores artistas de la ciudad: Tiziano, Veronés, Tintoretto.
El acceso a las prisiones desde el Palacio se realizaba desde el Puente de los Suspiros, una de las señas de identidad de Venecia.
La calle principal de Venecia es el Gran Canal, constantemente recorrido por vaporettos, góndolas y otras embarcaciones. Cualquier ceremonia tiene su reflejo en esta vía de agua. Pero la más importante es la famosa Regata, competición entre los mejores remeros de la ciudad, precedida por desfiles de embarcaciones adornadas con multicolores telas y dirigidas por remeros vestidos con sus mejores galas.
El Puente de Rialto es el más famoso de los tres que cruzan el Canal. Construido en el siglo XVI, presenta un único arco y está recorrido por tres pasajes peatonales a los que se abren tiendas.
Como calle principal de la ciudad, en el Gran Canal se alzan los principales palacios. En ellos podemos contemplar una sensacional evolución de la arquitectura veneciana, desde el Gótico al Barroco, mostrando cada uno la personalidad de sus propietarios. Algunas iglesias también se abren al canal. Entre ellas destaca la Basílica de la Salute, construida por Baldassare Longhena durante el siglo XVII, como exvoto contra la peste.
Al anochecer, Venecia adquiere un aspecto casi fantasmagórico. Sus palacios emergen de las aguas y se llenan de romanticismo, permitiendo imaginar sus salones ocupados por las elegantes y suntuosas fiestas que ocuparon el siglo XVIII.
La fiesta veneciana por excelencia es el Carnaval. Calles y plazas se convierten en el escenario de una improvisada mascarada. Una diversión transgresora se extiende por todos los rincones de la ciudad.
Pero el viajero no debe dejarse impresionar sólo por la grandeza de la plaza de San Marcos o el Gran Canal. En las pequeñas plazas, llamadas campos, o en los múltiples canales encontramos el espíritu veneciano, la tranquilidad y sensualidad que impregnan esta ciudad. En estos lugares casi mágicos se alzan las numerosas iglesias que salpican la población. Entre las más importantes destaca Santa Maria Gloriosa dei Frari. En su interior encontramos varias muestras de las mejores obras de Tiziano.
En el paisaje de Venecia también sobresalen las llamadas Scuolas, cofradías laicas dedicadas a la devoción y la penitencia. Entre ellas se distingue la de San Rocco, decorada por Tintoretto con grandes telas alusivas al Antiguo y al Nuevo Testamento.
La laguna de Venecia se cierra con una isla, el Lido, convertida en la playa de la ciudad gracias a sus doce kilómetros de arena.
En la laguna también encontramos otras islas que gozan de gran encanto. Murano está formada por cinco islitas cruzadas por múltiples canales. Sus fábricas de vidrio le han dado fama mundial.
Burano se ha especializado en la producción y venta de artesanía, siendo otro de los centros de interés turístico.
Desde el punto de vista artístico, la más interesante es Torcello. Su catedral fue construida en el siglo VII, siguiendo las pautas del estilo bizantino.
Una vez vivida en profundidad, el viajero nunca se olvidará de Venecia, una ciudad única, diferente.