El reino de David

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Comentario

Los orígenes del judaísmo se remontan al antiguo reino de Judá, en el actual Israel. El primer rey, Saúl, fue sucedido por David y Salomón, los cuales dieron paso a una época considerada por los judíos como una edad dorada.
David comienza su reinado hacia el año 1005 a.C. Su siguiente objetivo será hacerse coronar soberano de Israel, unificando ambos reinos y creando un Estado unido. A partir de entonces, logra extender su reino a costa de los arameos, consiguiendo sojuzgar a los moabitas, ammonitas y edomitas, a los que convierte en vasallos.
David logra, finalmente dominar a los filisteos, así como firmar tratados con poderosas ciudades del entorno, como Tiro y Hamat, convirtiendo a ésta última en una zona de influencia. Por último, David conquistó la ciudad de Jerusalén, que tenía un monarca independiente, haciendo de esta urbe la capital de su reino.
Salomón, sucesor de David, no agrandó el reino con nuevas conquistas, sino que su política se encaminó a establecer alianzas con Egipto, Tiro y el lejano reino de Saba, en Yemen. Además, la corte del rey alcanzó un gran prestigio cultural y político, construyendo en Jerusalén el gran Templo de Salomón.

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