Las vías romanas

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Comentario

La construcción de redes viarias, que ya se había iniciado en el período republicano, se intensificará durante los siglos siguientes. El litoral mediterráneo queda articulado mediante la Vía Augusta, que conecta a Hispania con Roma por la costa levantina, dirigiéndose en uno de sus ramales desde Carthago Nova hacia el interior en dirección a Acci -Guadix- para alcanzar el Guadalquivir y, por su cauce, la Baja Andalucía, hasta finalizar en Gades.
Los territorios occidentales de la Península se relacionan mediante la llamada Vía de la Plata que une a Asturica Augusta -Astorga- con Emerita Augusta -Mérida-, conectando desde aquí con la que se dirige hacia los centros del Bajo Guadalquivir, tales como Hispalis e Italica.
Finalmente, los territorios septentrionales quedan relacionados mediante diversas vías, como la que une Asturica Augusta con Burdigalia (Burdeos) o la que articula todo el valle del Ebro.
Los ejes fundamentales de articulación del territorio se complementan con otros de menor proyección, tales como los que unen Bracara -Braga- con Olissipo -Lisboa-, a ésta con Pax Iulia -Santarén-, a Emerita con Caesaraugusta a través de Toletum -Toledo-, o a Gades con Carthago Nova por la costa, a la que conocemos como Vía Hercúlea. La construcción de redes de ámbito local, que relacionan a ciudades concretas, completa la nueva articulación de la Península.

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