El Modernismo en Cataluña

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Comentario

En Cataluña, el arte finisecular procedente de París es asumido de forma más madura que en el resto de España. Este nuevo arte, identificado con el Modernismo, debe entenderse como un movimiento defendido desde reducidos círculos de intelectuales.
Rusiñol y Casas serán los grandes protagonistas, en primera instancia. Asimilarán las aportaciones de los grandes pintores del momento, la pincelada suelta, el color y la luz que practicaban los impresionistas junto con el gris y el azul de la Escuela de París, introduciendo nuevos temas relacionados con la vida cotidiana.
Los pintores de la segunda generación presentan diferencias entre sus estilos personales. Anglada Camarasa se interesará por los temas de la vida nocturna, los efectos de luz, la gran riqueza del color y los decorativos arabescos. Mir nos ofrece paisajes enigmáticos y solitarios, de horizontes infinitos, rocas majestuosas y mares embravecidos. Nonell pintará gitanas, mujeres pasivas, ausentes y temerosas, envueltas en oscuras atmósferas. Canals se caracterizó por la influencia de Renoir y Degas, haciendo un arte más comercial con elementos folclóricos. Gimeno se concentrará en la pintura de paisaje.
La escultura, siempre poco propicia a cambios bruscos, dejó ver las influencias del modernismo mucho más tarde que la pintura, ya en la primera década del siglo XX. Estos escultores adoptarán un lenguaje plástico de carácter simbolista que será continuado por los más jóvenes.
La joyería fue uno de los campos donde se plasmaron con mayor acierto la estética y los avances de la nueva corriente artística. Todo ello fue gracias a la familia Masriera, otorgando a la joya un valor artístico equiparable al de las tradicionales artes mayores.
Podemos afirmar que el Modernismo abrió las puertas al arte contemporáneo, por lo que mantiene una absoluta vigencia en la actualidad.

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