La fiebre de la altura

Fecha: Fecha: 1858 - 1999



Comentario

Desde el siglo XIX empieza una verdadera fiebre arquitectónica por alcanzar alturas hasta ese momento nunca conseguidas. La Torre del Parlamento de Londres, el famoso Big Ben, con sus 97 metros y medio, puede ser considerada el punto de partida de esta "carrera hacia el cielo".
Pero el momento culminante de la centuria decimonónica se vive con la construcción de la Torre Eiffel, de 300 metros, levantada por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de París de 1889.
En 1902 Daniel H. Burnham construye el Flatiron Building, que alcanza los 87 metros de altura, convirtiéndose en el rascacielos más alto de su tiempo en la Gran Manzana de Nueva York.
La fiebre de la altura tendrá su máximo exponente en la década de 1930, cuando dos de los magnates de la industria automovilística americana compitan por construir en Nueva York el edificio más alto de mundo. En 1930 se inaugura el Chrysler Building con 319 metros de altura, diseñado en forma de aguja por William van Alen y financiado por Walter Chrysler, propietario de la Chrysler Corporation.
Un año más tarde el Empire State Building, financiado por John Jakob Raskob, fundador de General Motors, se elevaba hasta los 381 metros, convirtiéndose en un clásico de la imagen de Nueva York. Shreve, Lamb y Harmon fueron los encargados del diseño de este edificio.
Esta fiebre se detuvo durante unas décadas, hasta que en 1973 se inauguraron las Torres Gemelas del World Trade Center neoyorquino, obra maestra del arquitecto Minoru Yamasaki, derribadas por un atentado terrorista el 11 de septiembre de 2001.
Poco tiempo duraría el record a las Torres Gemelas ya que, al año siguiente, se finalizaba la construcción de la Sears Tower en Chicago, de 443 metros, obra de Bruce Graham y el gabinete de Skidmore, Owings and Merrill.
El 28 de agosto de 1999 se inauguraban las Torres Petronas en Kuala Lumpur (Malasia). El gabinete de arquitectura de Cesar Pelli sería el encargado del diseño, levantando las dos torres hasta los 452 metros, convirtiéndose en los edificios más altos del mundo, hasta ahora.

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