El genio de Salzillo

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Comentario

En el siglo XVIII, Murcia es la sede de una nueva escuela escultórica definida por la figura de Francisco Salzillo. Hijo de un escultor napolitano establecido muy joven en la ciudad, nació en el año 1707. Su formación se llevó a cabo en el entorno de su padre y a los 20 años se colocó al frente del taller familiar, taller que dirigió durante 55 años de intenso trabajo, siempre sustentado en una línea personal.
En su obra copiosa se advierte al impecable técnico y al artista sensible. Su repertorio temático es amplio, y va desde la escultura monumental a los belenes, en los que recrea una escultura realista interpretada con extremo virtuosismo.
Pero serán con los Pasos de Semana Santa las obras que le darán gran prestigio, por la maestría a la hora de combinar los grupos y el valor emocional que imprime a sus personajes. Se trata de estatuas bien modeladas, de hermosas cabezas para las que emplea modelos populares, figuras de elegantes actitudes que no abandonan la espontaneidad. Incluso en las escenas más trágicas y más hondamente sentidas por el escultor suele percibirse el arraigo en lo espontáneo y popular.
Salzillo llegaba a altos grados de perfección artística tras estudiar muy concienzudamente lo que iba a realizar, interpretando de manera insuperable la tradición heredada del barroco, pero en sus trabajos también se pone de manifiesto un acercamiento al estilo rococó que definirá el siglo XVIII.
En la década de 1780, a pesar de su avanzada edad, Salzillo continuaba con su actividad, comprometiéndose con nuevos encargos. A principios del año 1783 enfermó, haciendo testamento el 20 de febrero y falleciendo el 2 de marzo, a la edad de 76 años.

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