Alonso Cano: el Miguel Angel español

Fecha:



Comentario

Como Miguel Angel, Alonso Cano practicó la pintura, la escultura y la arquitectura; se encontró cómodo ejerciéndolas y alcanzó en ellas una maestría indudable.
Cano nació en Granada en 1601, dando sus primeros pasos artísticos con su padre, maestro constructor de retablos. Continuó su formación en el taller de Pacheco, donde coincidió con Velázquez. Fue la pintura el arte donde mejor se denota el magisterio de Cano, convirtiéndose en el más idealista de los maestros españoles del primer Barroco. En sus lienzos muestra su gusto por la composición y la técnica clásicas, interesándose por las obras de Tiziano y Veronés. Su estilo adquiere luminosos y suaves matices, completamente distintos de las obras de la escuela sevillana.
En el lenguaje escultórico de Cano existen dos componentes decisivos, el influjo de la plástica sevillana, en la que se formó, y su propia concepción estética, en la que prima la búsqueda de un ideal de belleza y de serena expresión. Para Cano la gracia prevalece sobre la intensidad, la delicadeza sobre la fuerza, la dulzura sobre el drama... Elegante y mesurado, rechaza la minuciosidad realista para preferir la apariencia arquetípica, con la que trata de alcanzar la perfección.
La obra cumbre de Cano como arquitecto es la fachada de la catedral de Granada. En esta obra se pone de manifiesto la elegancia del artista, empleando un esquema simple en apariencia al recurrir a las esbeltas y profundas pilastras salientes culminadas por gráciles arcos. Nada comparable había sido hecho hasta entonces.
En septiembre de 1667 Cano fallecía en Granada, atestiguando su testamento la precariedad de sus bienes y sus numerosas deudas, sin poder dejar nada para misas por su alma.

Páginas relacionadas