Manet, hacia la modernidad

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Comentario

Resulta difícil situar la obra de Edouard Manet; si es cierto que introdujo grandes novedades temáticas y técnicas en sus lienzos que le sitúan en el Impresionismo, todo su deseo fue triunfar en el Salón de París, el lugar oficial del momento, alejándose de los foros independientes. Quizá este debate proporcione mayor encanto a sus cuadros, al no saber con certeza dónde situarnos, si ante un realista reconocido o ante un impresionista por reconocer.
Manet nace en París el 23 de enero de 1832 en el seno de una familia alto burguesa. Alumno mediocre, aficionado al dibujo y a los museos debido a la influencia de su padrino, Manet acabó enfrentándose con su padre que deseaba para su hijo la carrera de abogado o de marino. Si bien intentó esta última, no logró por dos veces ingresar en la Escuela Naval, lo que le decidió a embarcarse en un mercante, rumbo a Río de Janeiro.
A su regreso a Francia, y ya convencido de su vocación artística, Manet vence la resistencia de su familia y entra en uno de los talleres más reputados: el de Thomas Couture.
Las clases se completaban con frecuentes visitas a los museos, donde Manet sentirá gran atracción por la pintura española y por la escuela veneciana del Renacimiento. Delacroix y Rembrandt serán dos pintores también admirados por el joven artista. Dos viajes a Italia completaron la formación de Manet.
En 1859 presenta su primera obra al Salón de París: el Bebedor de absenta, obra rechazada de manera unánime por el jurado, a excepción de Delacroix. Dos años después vuelve a intentarlo con dos obras: Retrato de sus padres y Guitarrista español, consiguiendo con este lienzo una mención de honor y el elogio de algunos críticos.
El estilo de Manet en estas fechas incluye el homenaje a la pintura española del Barroco junto al empleo de sugerencias de la estampa japonesa, como la articulación de las tonalidades a través de contrastes y la renuncia al claroscuro tradicional. Estas novedades le valieron la admiración de los artistas jóvenes que se agrupan en torno a él y le animan a realizar obras más ambiciosas.
El gusto por lo español provoca que Manet emplee la temática hispana en buena parte de sus trabajos. Pero de manera paulatina el artista va incorporando en sus obras escenas de la vida parisina del momento, convirtiéndose en un pintor de su ciudad; así surgen obras como Música en las Tullerías, por la que sentirá debilidad el poeta y escritor Charles Baudelaire.
Será en 1863 cuando Manet otorgue el golpe definitivo a las estructuras del Salón de París, quizá sin pretenderlo. Así, presenta al Salón su obra más controvertida: Desayuno en la hierba que, junto a 2800 cuadros más, fue rechazado por el jurado oficial. El Desayuno sobre la hierba fue totalmente censurado por la crítica, a pesar de recibir un fuerte espaldarazo de los artistas jóvenes, que se sintieron francamente atraídos por la obra. Con ella, Manet presenta un desnudo de la vida cotidiana, sin necesidad de recurrir a figuras mitológicas para mostrar la belleza femenina desprovista de ropajes.
Al Salón de 1865 presentó de nuevo dos obras: Cristo escarnecido por tres soldados y la Olimpia. La figura de la prostituta de alto copete desnuda ante los ojos de los parisinos supuso un nuevo escándalo, aunque en el fondo no dejaba de ser un homenaje a Tiziano. Este rechazo provocó un viaje a España, donde profundizará en su admiración por la pintura de Velázquez, al que consideraba el "pintor de los pintores", homenajeándole en el Pífano; lo español vuelve a aflorar en sus obras, como observamos en el Torero que saluda.
La Exposición Universal de París del año 1867 supone otro varapalo para el maestro al ser rechazado de la sección artística. Manet consideró que el rechazo de la Exposición no era suficiente para agotar sus fuerzas, por lo que decidió montar una muestra privada. El público se burla de las obras de Manet y los críticos son muy severos, lo que provoca desolación en el artista. Como crítica a la política de Napoleón III pinta la Ejecución de Maximiliano, buscando la inspiración en los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya.
En el Salón de 1869 le fueron admitidos El almuerzo en el taller y El balcón, lienzo de clara inspiración goyesca. La crítica volvió a ser contundente respecto a sus trabajos. El deseo de triunfo en el Salón le lleva a presentar anualmente varias obras que son rechazadas sistemáticamente, hasta que en 1873 obtiene gran éxito con Le Bon Bock. En estas fechas pinta una serie de obras que constituyen un preclaro logro de la fusión de las figuras y el aire libre.
Será en el verano de 1874 cuando, en compañía de Claude Monet, pinta del natural en Argenteuil y aplica una técnica más vibrante y provista de colores más nítidos y vivos. Son ejemplos de ello En la barca, Argenteuil, Claude Monet pintando con su esposa en su estudio flotante y La familia Monet en el jardín, así como algunas vistas del gran canal veneciano, correspondientes a la visita que en 1875 realizara a esa ciudad italiana. Sus pinceladas serán rápidas y se preocupará por los efectos lumínicos, apegándose sin embargo a los tonos negros, casi prohibidos por los impresionistas. No obstante estas composiciones, Manet continuó siendo un pintor independiente que se interesaba por la vida contemporánea. Así lo demuestra con sus obras En la pista de patinar, Nana, En el invernadero o En casa del tío Lathuille.
En el verano de 1878, y antes de abandonar su taller de la rue de Saint Petesbourg de París, Manet quiso perpetuar el paisaje que había contemplado desde su ventana. Para ello realizó una rica serie de paisajes urbanos, entre los que no faltaron cervecerías, cafés y otros centros de animación y moda propios de la capital francesa.
A partir de 1879 Manet sentiría los primeros síntomas de su enfermedad, ataraxia locomotriz. Es entonces cuando utiliza el pastel para retratar a numerosas figuras femeninas.
Fallecido el 30 de abril de 1883, una de sus últimas obras más significativas, y expuesta en el Salón de 1882, fue la titulada El Bar del Folies Bergére, una composición misteriosa, en la que el artista juega con las ampliaciones del espacio.
En sus escenas Manet presentó numerosas innovaciones con las que se enfrentó al arte académico y dispuso a los jóvenes artistas para que continuaran en esa línea; pero Manet siempre consideró el triunfo en el Salón como el único objetivo de su carrera, una carrera entre el Realismo y el Impresionismo.

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