Arquitectura española contemporánea

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La arquitectura española contemporánea presenta ejemplos suficientes como para concluir que goza de una excelente salud. Una de las mejores obras recientes es el Centro Kursaal de San Sebastián, obra de Rafael Moneo. Construido en 1999, el Kursaal está compuesto por dos grandes cubos deformados y orientados respecto al monte Urgull al oeste y al Ulía en el este. El mismo arquitecto lo describe como unas "rocas varadas" junto al Cantábrico, unas rocas de 7.000 metros cuadrados, conectadas bajo tierra, que albergan en sus entrañas dos auditorios polivalentes, una sala de exposiciones, un restaurante y un aparcamiento.
Otra gran obra es el Museo Guggenheim de Bilbao, uno de los edificios más impactantes de los últimos años del siglo XX. Diseñado por Frank Gehry, se sitúa en una amplia parcela de 32.500 metros cuadrados al nivel de la ría del Nervión, ocupando el edificio 24.000 metros cuadrados que se levantan hasta los 50 metros de altura. La estructura del edificio está constituida por una serie de volúmenes conectados entre sí, unos en forma ortogonal que se recubren de piedra caliza y otros que están retorcidos y curvados, recubiertos por titanio, uno de los materiales favoritos de Gehry.
La Torre Picasso, de Madrid, fue construida entre 1986 y 1989 por el arquitecto japonés Minoru Yamasaki. Tiene 157 metros de altura y 43 plantas, lo que la convierte en uno de los techos urbanos de España.
El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, de Valencia, obra de Santiago Calatrava, ocupa una superficie útil de 37.330 m2. Inaugurado en el año 2000, cuenta con una superficie acristalada de 18.590 m2 y una altura de 54 m. El edificio se configura como una gran cubierta soportada por una fachada vidriada y transparente al norte y por una fachada sur convenientemente opaca, ambas adaptadas a las particulares condiciones de la luz valenciana.
También de Santiago Calatrava es el puente sevillano del Alamillo. Construido en 1992, se trata de una grácil estructura de hormigón y acero, con 250 m de luz principal y un pilón de 162 m de altura. Igualmente en Sevilla podemos apreciar el magnífico puente de la Barqueta, formado por un único arco que configura en cada uno de sus extremos un pórtico triangular, llegando a medir 214 metros y salvando una luz libre de 168 metros.
En Barcelona podemos destacar la inmensa torre del Hotel Arts, obra de los arquitectos Bruce Graham y Frank O. Ghery. Con 44 pisos y 456 habitaciones, presenta una altura de 153,5 m, y es el edificio más emblemático de la nueva Barcelona surgida tras las Olimpiadas de 1992.

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