Pinturas de Sant Climent de Taüll

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Comentario

De la iglesia de San Clemente de Taüll, en el valle ilerdense del Boí, procede una de las decoraciones románicas más espectaculares. En la bóveda se han conservado dos fragmentos: el Cordero Místico con siete ojos y la Dextéra Dómini, dentro de sendos clípeos. En el muro norte, la figura del pobre Lázaro. La media cúpula del ábside central está presidida por el Pantocrator, rodeado de cuatro ángeles que portan los símbolos de los Evangelistas, acompañados por un serafín y un querubín.
Por debajo de este nivel, y flanqueando una ventana que se abre en el centro, se emplazan una serie de personajes bajo arquerías. Gracias a las inscripciones, hemos podido identificarlos: se trata de lo apóstoles Tomás, Bartolomé, Juan y Santiago, con la Virgen María entre ellos. La última figura se ha perdido.
Surgiendo de un fondo azul, Cristo sujeta con la mano izquierda el libro de las Escrituras, en el que se puede leer "Ego sum lux mundi", y con la mano derecha hace la señal de bendición. El rostro de Jesús presenta unos rasgos tan estilizados como hieráticos, dividiendo la nariz su faz en dos partes simétricas; sus ojos negros se remarcan tanto por los párpados como por las cejas, mientras que los curvos bigotes enmarcan los labios, dirigiéndose hacia las ondulaciones de la barba que repiten las formas del cabello. El Pantocrátor está inscrito en la mandorla mística y aparecen la primera y última letra del alfabeto griego (alfa y omega) como símbolo del principio y el fin de todas las cosas.

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