El ferrocarril a principios del siglo XX

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Comentario

Desde su inauguración en 1848, con la línea Barcelona-Mataró, a principios del siglo XX el ferrocarril ha realizado un largo recorrido. Hacia 1868, ya se ha completado buena parte de la red ferroviaria prevista, con un claro desarrollo radial que parte de Madrid. Las zonas mineras e industriales de la cornisa cantábrica, el Levante y el sur aparecen ya comunicadas con el resto de España.
La promulgación en 1855, bajo el gobierno de Espartero, de la primera Ley General de Ferrocarriles, facilitaba la entrada de capital extranjero. Muy pronto surgieron grandes compañías ferroviarias que impulsarían definitivamente el ferrocarril.
La C.M.Z.A. (Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante), participada por José de Salamanca, logra extenderse hasta comunicar ciudades como Sevilla, Mérida, Valladolid, Barcelona o Cartagena.
La Compañía de los Caminos de Hierro del Norte se extiende por el norte y buena parte del Levante. Comunica a ciudades como La Coruña, Gijón, Santander, Bilbao, Lérida o Valencia. También llega hasta Madrid, tocando puntos como Palencia, Valladolid, Avila o Segovia.
Los Ferrocarriles del Oeste se extienden por el tercio occidental de España. En varios tramos, enlazan poblaciones como Santiago, Vigo y Orense; Astorga, Salamanca y Cáceres; o Huelva con Mérida.
Las principales ciudades del sur se hallan comunicadas gracias a la Compañía de Ferrocarriles Andaluces.. Por último, otras empresas explotan las líneas Murcia-Alicante; Valencia-Soria-Burgos, y los ferrocarriles de la isla de Mallorca.

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