El Museo del Prado y la Ilustración

Fecha: Lugar: Madrid



Comentario

En los últimos años del reinado de Carlos III, el 30 de mayo de 1785, se encarga a Juan de Villanueva el proyecto del Gabinete de Ciencias de Historia Natural y Academia de Ciencias, obra impulsada por el conde de Floridablanca y que actualmente alberga el Museo del Prado.
El edificio formaba parte de otro gran complejo que incluía el Observatorio Astronómico y el Jardín Botánico, que aún hoy podemos visitar. Todo ello estaba encuadrado por los jardines del Buen Retiro, donde se incluía el Palacio levantado por Felipe IV.
El edificio se concibió como telón del Paseo del Prado, foro excelente para la exhibición personal y la práctica del chichisbeo, tan explotado por Goya en sus grabados. El paseo era el lugar de reunión de la nobleza y la burguesía madrileñas, donde se lucían carruajes, modales y vestidos, patria del requiebro y el comentario sobre el prójimo. Era pues el mejor lugar para que todo Madrid pudiera contemplar el decálogo de la renovación arquitectónica propuesta por el círculo ilustrado de la Corte.
Pero fue Fernando VII quien cambió su carácter inicial por el de Real Galería de Pintura y Escultura, lo que revitalizó el edificio, sumido en el abandono. Así, en 1819 se abre oficialmente el Museo del Prado, pinacoteca dedicada no sólo a la exhibición sino a la enseñanza de la pintura. De este modo, según la normativa de 1819, el Museo se cierra un día para ser limpiado, se abre otro al gran público y los cinco restantes se restringe el acceso tan sólo a copistas y estudiosos.
Durante la década de 1819 a 1829, la mayor parte de las colecciones reales se transfirió al Prado; la colección se vio pronto incrementada por una medida política, la desamortización de los bienes de la Iglesia que legisló Mendizábal en 1835.
Actualmente, el Museo del Prado expone más de 2000 cuadros, con obras maestras de Goya, Velázquez, Zurbarán, Murillo... Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores museos de pintura del mundo.