Población y economía en los siglos XVI y XVII

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En los siglos XVI y XVII, las únicas ciudades de los reinos peninsulares con más de 100.000 habitantes son Lisboa, Sevilla y Madrid. Con una población entre 50.000 y 100.000 destacan Barcelona, Valencia, Granada y Toledo. Entre 25.000 y 50.000 habitantes se sitúan Valladolid, Zaragoza, Córdoba, Jerez y Málaga.
La principal actividad económica es la agricultura. Trigo se produce fundamentalmente en Castilla; arroz en Valencia y maíz en Galicia. La vid se cultiva en Oporto, Zaragoza, Ciudad Real y Cádiz, y la caña de azúcar en Granada.
La actividad minera es también importante. Azufre se extrae en Hellín; cobre en Riotinto y estaño en Orense. El hierro se produce en Asturias, Santander, el País Vasco y el Rosellón. El mercurio se extrae de las minas de Almadén.
La industria naviera se concentra en Barcelona y Bilbao, y la de cañones en Málaga, Sevilla, La Coruña y Barcelona. La industria textil tiene sus centros principales en Barcelona, Huesca, Zaragoza, Cuenca, Segovia y Córdoba. Pieles y cueros se trabajan en Ciudad Real y Toledo; seda en Granada. Por su importancia, destacan las cerámicas de Teruel, Daroca y Talavera, mientras que el aceite se produce sobre todo en Andalucía y Valencia.
Lisboa es el principal centro de comercio de esclavos. Imprentas hay en Barcelona, Zaragoza, Valencia, Sevilla, Madrid y Valladolid. El saber está representado por las universidades de Santiago, Pamplona, Perpiñán, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Granada, Alcalá, Salamanca y Valladolid.
El comercio con América parte básicamente de Lisboa y Cádiz. Del sureste peninsular salen mercancías para Italia, mientras que los productos enviados a Marsella embarcan en Barcelona. De Santander, Laredo y Bilbao parten productos con destino a Flandes y Francia.

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