Piquer, José

Biblioteca Nacional (Madrid). Isabel II
Nacionalidad: España
Valencia 1806 - Madrid 1871
Escultor



Galería de obras


Comentario

Formado en la Academia de Bellas Artes de San Carlos y educado en la visión barroca levantina, por lo que tuvo menos prejuicios a la hora de abandonar la corriente clasicista, produciéndose más fácilmente que en el caso de otros artífices el acercamiento al gusto romántico, tanto en lo que se refiere a la emotividad artística de sus obras como al tratamiento técnico. Protegido en Madrid por el pintor Vicente López, se sintió atraído por la obra de Flaxman, que estudió profundamente y de la que se nota cierto influjo en el relieve de El sacrificio de la hija de Jefté, que le valió el grado de académico de San Fernando. Llevado por el ideario romántico de su época y por un cierto anhelo de aventura, marchó en 1836 a México, acompañado de un enemigo que había concluido los estudios de Medicina y que le abandonó tras robarle el dinero y todas sus pertenencias. Remontada la crisis, realizó distintas obras, hoy desconocidas y se trasladó a Estados Unidos, donde permaneció algunos meses, regresando entonces a Europa e instalándose en 1840 en París, donde vivió un año y conoció y admiró la obra y la personalidad de los escultores románticos Rude y D'Angers. Ejecutó entonces, en los primeros meses de 1841, su famoso San Jerónimo (Museo del Prado), que llevó a cabo en sólo nueve días, siendo muy elogiado por D'Angers. En esta obra supo combinar elementos románticos y barroquismos de innegable inspiración castiza. Ya en Madrid en 1841, fue nombrado en 1847 teniente director de Escultura y en 1858 se le ascendió a primer escultor de cámara, cargo que desempeñó hasta 1866, cuando fue suprimida la plaza. En su obra se advierten las alternancias estéticas propias de su momento, pues junto a la citada escultura de San Jerónimo o la de Isabel II, plenamente románticas, destaca el clasicismo del sepulcro de Espoz y Mina (Catedral, Pamplóna), cuya composición recuerda el sepulcro de Víctor Alfieri, obra de Canova. Criterio historicista presentan sin embargo la estatua ecuestre de Fernando el Católico que hizo para Barcelona y la de Cristóbal Colón para Cuba, además de la de Fernando III (Armería del Palacio Real, Madrid). De sus retratos mencionaremos los de Vicente López (Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y los del Marqués del Duero, Ros de Olano y Evaristo Sanmiguel (Museo del Ejército, Madrid), en los que se advierte la huella de admiración por sus maestros franceses.

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