Castro, Felipe de

Estatua de Ataulfo (Madrid)
Nacionalidad: España
Noya 1705 h. - 1775
Escultor



Galería de obras


Comentario

La obra de Felipe de Castro marca en la escultura la inflexión hacia el neoclasicismo. Castro ofrece la imagen del artista culto que además de ser escultor y excelente dibujante fue escritor y poeta, facetas a las que se une su actividad de profesor académico. Nacido en la comarca de Noya en los primeros años del siglo XVIII, su primera formación tiene lugar en Santiago junto a Miguel de Romay para pasar después a Portugal y finalmente a Sevilla, donde entra en el taller de Pedro Duque Cornejo con el que permanece siete años. No obstante, poco quedará en Castro del barroquismo del imaginero sevillano, pues una dilatada estancia en Roma (1733?1746) le permitió colaborar primero con Giuseppe Rusconi, discípulo del famoso escultor Camilo Rusconi, y después con Filippo della Valle. Alumno de la Academia de San Lucas de Roma ganará en 1739 la primera medalla de escultura y más adelante será nombrado Académico de Mérito.
El eco de la fama ganada en Roma llega a oídos del rey Felipe V, quien lo hace venir a España a fines de 1746. Al año siguiente el rey Fernando VI le nombra su escultor personal y, como artista que goza de la confianza regia, es designado director extraordinario de escultura de la Academia para mantener la Junta Preparatoria bajo el directo control real. Análogas pretensiones regias encierra el nombramiento de Felipe de Castro en 1749, como codirector del taller de escultura del Palacio Real, cuyos trabajos se repartirá a medias con Olivieri. En una carrera ascendente de cargos y honores, Castro será nombrado en 1752 tras la inauguración de la Academia, director de Escultura al frente de tres tenientes directores: Luis Salvador Carmona, Juan Pascual de Mena y Roberto Michel. Finalmente en 1763 conseguirá ser nombrado director general de la Academia.
La intensa actividad docente y directiva llevada a cabo por Felipe de Castro le impidió plasmar una amplia obra escultórica, a pesar de su larga vida, ya que muere en 1775. Como cabe esperar de un artista con su trayectoria, la escultura de Castro se inscribe casi exclusivamente bajo el epígrafe de arte oficial o arte cortesano.

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