Qinshi Huangdi

Tumba del Emperador Qinshi Huandi. Guerreros
Nacionalidad: China
Qin 259 a.C - Pingtai de Shaqiu, Hebei 210 a.C
Emperador



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Comentario

Hijo de Chuang Hsiang, miembro de la familia real Qin, cuando nació Ying Zheng, que así era su nombre de pila, China se encontraba políticamente divida los siete Reinos Combatientes. Era una época de guerras entre estados, cuyo fin era obtener la hegemonía de unos sobre otros.
Antes de su nacimiento, su padre fue apresado por el rey Zhao, por lo que la situación se complicó hasta que conoció a Lü Be-Wei, un comerciante que le prestó ayuda económica para que pudiera volver a Qin, su tierra natal, y hacerse con el trono.
Chuang Hsiang recibió varias ofrendas por parte del comerciante, entre las cuales se encontraba la concubina favorita de éste, que se convertiría en la madre del futuro emperador. A la muerte de Chuang Hsiang en el año 246 a.C, Ying Zheng subió al trono a pesar de que sólo contaba con trece años.
Durante este tiempo, su madre actuó como regente, asesorada por Lü Be-Wei, que detentaba el cargo de Secretario de Estado. En su 22 cumpleaños celebró la mayoría de edad y subió al poder. Una de sus primeras decisiones fue acabar con los dos bandos que dominaban el reino, liderados por Lao Ai, amante de su madre, y Lü, sobre quien recaía un inmenso poder. Al primero le asesinó y al segundo le envió al exilio.
Una vez en el trono se percató de que su estado era el más poderoso de los siete reinos, por lo que inició una política expansiva, basada en la conquista del resto de estados.
Creó un gobierno totalitario y nombró a Li Si primer ministro. De acuerdo con las propuestas de éste, Qinshi Huangdi trabajó en la formación de un ejército moderno y poderoso. Hacia el año 236 inició la lucha con el resto de los reinos combatientes -Han, Zhao, Wei, Chu, Yan y Qi- hasta que fueron sometidos uno por uno. Corría el año 221 antes de nuestra era, cuando su sueño se hizo realidad y creó un sólo imperio. Creó un sistema de gobierno basado en el feudalismo. Ying Zheng se autoproclamó Qinshi Huangdi, título que se traducía como "El Primer Emperador de los Qin".
Durante su gobierno se llevaron a la práctica reformas de carácter económico, político y cultural. El objetivo era acabar con los anteriores poderes locales para crear una administración centralizada.
Guiado por Li Si puso fin al sistema feudal y obligó a los aristócratas a trasladarse a Xianvang, la capital, abandonando sus residencia en el campo. Confiscó las armas del pueblo y reunió a todos los agricultores y esclavos para roturar el terreno y establecer las nuevas fronteras.
Estableció una nueva organización territorial con la división del territorio en treinta y seis distritos militares, que luego ascendieron a cuarenta y dos. El propio Huangdi se encargó de nombrar a un gobernador civil y a otro militar para dirigir cada uno de estos estados.
Adoptó una serie de medidas encaminadas a la unificación de la moneda, las unidades de peso, volumen y longitud, además de unificar el método de escritura. Estas normas comunes permitieron agilizar el funcionamiento del sistema burocrático. Por otra parte, el emperador impuso el cumplimiento de las leyes, interpretando éstas como unidad básica para gobernar el país.
A partir de entonces el país protagoniza un importante desarrollo, alcanzando un nivel político y cultural que tendría gran incidencia en los siglos venideros.
La comunicación fue otro de los capítulos que fomentó con la creación de una gran red de caminos y rutas de postas. Ante la amenaza de posibles ataques de los pueblos nómadas, construyó una serie de fortalezas que fueron el origen de la Gran Muralla, ya que con el paso del tiempo se unieron unas con otras a través de esta edificación.
Otra de las construcciones monumentales que tuvieron lugar durante su reinado fue el palacio de Epaga, en la ciudad de Xiapang. Su afición por las grandes construcciones implicó que gran parte de la población -se estima que un 10%- se dedicara única y exclusivamente a esta ocupación. En consecuencia, otras actividades económicas como la agricultura o la ganadería se resintieron, dando lugar a una reacción negativa.
Una de las aficiones a las que más tiempo dedicó el primer emperador de China fue a recorrer sus dominios. En el año 220 a.C inició diez viajes, a fin de inspeccionar todos los rincones de su Imperio. De su paso por los distintos lugares del reino siempre quedaba testimonio mediante los palacios y jardines que ordenaba construir.
En el plano religioso, la actuación del emperador también tuvo importantes consecuencias, ya que él mismo ordenó su divinización en vida, pues pensaba que había sido escogido para realizar una misión divina. Entusiasmado con el mundo de las ciencias ocultas, realizó numerosos sacrificios en el monte de Taishen y se relacionó con magos y alquimistas. Su intención era que éstos le entregaran amuletos y fórmulas mágicas para burlar a la naturaleza y conseguir la inmortalidad.
Su obsesión por vencer a la muerte era tal que organizó una legión de niños, con Xu Fu al mando, para que se dirigiera a otros países en busca del secreto de la vida eterna. Toda esta superchería provocó que se enfrentara a los filósofos confucionistas que, ante todo, esperaban la vuelta al sistema feudal.
El enfrentamiento entre ambos llegó a tal extremo que el emperador mandó enterrar vivo a 460 filósofos confucionistas. En el año 213 a.C ordenó, a instancias de Li Si, que se quemaran todos los libros identificados con esta corriente filosófica y aquellos relacionados con la historia y pudieran resultar contrarios a sus propuestas. Únicamente se salvaron de la quema los ejemplares que versaban sobre agricultura, medicina o ciencias ocultas. Qinshi Huangdi prohibió que se comentara la poesía y que se calumniara, bajo serias amenazas.
Al final de su reinado le intentaron asesinar en tres ocasiones. Esta situación despertó su temor y acabó retirándose a su palacio, donde permaneció aislado de la realidad que vivía su pueblo. Sin embargo, este aislamiento no le impidió practicar una política cada vez más autoritaria, dominada por el terror. En el año 210 a.C emprendió el que sería su último periplo. En medio de este viaje de inspección por su reino encontró la muerte a la edad de 50 años en la ciudad de Pingtai de Shagiu. Tras su desaparición sucedieron una serie de revueltas que pusieron fin a la dinastía Qin en el año 206 a.C.
Su cuerpo fue enterrado en un espectacular mausoleo, bajo un túmulo de 48 metros de altura, que había ordenado construir en vida. Descubierto en 1974, era una réplica de la capital imperial, con un ejército formado por miles de soldados de terracota, 1.300 caballos y carros de combate. Este batallón de barro se encontraba dispuesto en 11 corredores paralelos de 200 x 3 metros. Muy próxima a esta fosa se encontró otra con un ejército de bronce, formado por cerca de 1.000 figuras y algunas cuadrigas. En el año 2000 un grupo de arqueólogos alemanes descubrió bajo tierra y a 65 Km. de este mausoleo la ciudad imperial de Wah ze Gang.

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