Hernández, Miguel

Bandera republicana paseada por Madrid
Nacionalidad: España
Orihuela, Alicante 1910 - Ocaña 1942
Escritor



Galería de obras


Comentario

Su educación discurre en su localidad natal en el colegio de los Jesuitas. Sin embargo, tuvo que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar como pastor de ovejas y repartidor de leche. Atraído por los versos de Góngora y Garcilaso, en estos años desarrolló una gran afición por la poesía. Incluso, participó en una tertulia literaria en la que también se encontraban Ramón Sijé y Efrén Fenoll.
Hacia los años treinta se instala en Madrid y comienza a trabajar con José María Cossio en su gran obra enciclopédica "Los Toros", un tratado técnico e histórico que fue conocido como "El Cossío". Además entra en contacto con otros poetas de su tiempo como Luis Cernuda y Rafael Alberti, entre otros.
En tiempos de la República y desde el Partido Comunista, realizó una importante labor para que en los lugares más pobres se llevaran a cabo proyectos pedagógicos.
Miguel Hernández se convirtió en un destacado poeta y dramaturgo. Empleó recursos literarios tradicionales para tratar asuntos de su tiempo como la guerra, denunciar las injusticias o simplemente abordar temas como el amor y la muerte. La sensibilidad y el lirismo son dos notas predominantes en sus creaciones. A estos años pertenecen obras como "Perito en lunas" o "El rayo que no cesa". En ambas se advierte su admiración por Góngora.
Cuando estalló la Guerra Civil, fue uno de los participantes en el Congreso internacional de intelectuales antifascistas que se celebró en Valencia. En estos años escribió "Viento del pueblo", o "El hombre acecha", donde aborda el aspecto más terrible de la guerra.
Al finalizar la guerra fue capturado, mientras huía en dirección a Portugal. Aunque inicialmente se le condenó a muerte, su pena fue conmutada por treinta años de cárcel. Tres años después, Miguel Hernández fallecía, víctima de tuberculosis. Durante estos años de reclusión escribió "Cancionero y romancero de ausencias", una de las obras más importantes de su legado. En estos versos se impone la sobriedad. La soledad, el amor a su familia y la guerra son algunos de los temas que aborda. Aunque podría haber sido uno de los miembros de la llamada Generación del 27, la crítica literaria no le ha incluido en este grupo. Dámaso Alonso, sin embargo, le consideró "el genial epílogo del Grupo".

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