Garrido, Fernando

Fábrica de cristal y vidrio Nª Sra. de Atocha (Madrid)
Nacionalidad: España
Cartagena 1821 - Córdoba 1883
Político



Galería de obras


Comentario

Desde muy joven se instala en Cádiz con su familia y se decanta por el arte de la pintura. En estos años entra en contacto con las tendencias fourieristas y se relaciona con Joaquín Andreu. Con veinticinco años se instala en Madrid y comienza a difundir sus ideas en defensa del socialismo, colaborando en distintas publicaciones diarias. Perteneciente al Partido Demócrata intento dar consistencia a la corriente falansteriana, pero acabó en la cárcel. Las autoridades le acusaron de intervenir en sociedades secretas, entre otros cargos, por lo que tuvo que trasladarse a Londres. En 1854 regresa a España. Comienza a publicar artículos en contra de Espartero, en los que se opone a la monarquía y defiende la democracia. Estas opiniones provocaron que se convirtiera de nuevo en punto de mira de la justicia. Al poco tiempo publicó uno de sus trabajos con mayor resonancia "La república democrática federal universal", donde abogaba por la igualdad de las clases sociales y manifestaba una vez más su pensamiento antimonárquico. Con la subida de Espartero al poder, Garrido sufre de nuevo el exilio y se traslada a Portugal y luego a Gibraltar. Regresa a Cádiz en 1858 y acaba instalándose en Barcelona. Allí se encontró con menos trabas para ejercer la defensa de sus ideales. Su actividad literaria fue muy intensa, posiblemente a causa de las penurias económicas por las que pasó. Escribió "La regeneración de España" y "La democracia y sus adversarios".
Las circunstancias políticas le llevan una vez más al exilio. Atraído por los cambios sociales, entra en contacto con Bakunin y Herzen. Vuelve a España en 1868, fecha en que se produce la Revolución de septiembre. Su importancia fue decisiva en la presentación de la Primera Internacional, gracias a los contactos que había establecido con Fanelli. Siempre trató de dar vida al Partido Demócrata, del que sería diputado en las Cortes Constituyentes de 1872. A estos años pertenece su "Historia del reinado del último Borbón en España" e "Historia de las clases trabajadoras". En 1879, al regresar de su último exilio, continuó su trayectoria literaria. En sus obras se enfrentó al poder del clero y denunció la limitación a las libertadas políticas.

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