Pavelic, Ante

Soldados alemanes preparan el fusilamiento de partisanos yugoslavos
Nacionalidad: Croacia
Bradina, Bosnia 14-7-1889 - Madrid 28-12-1958
Político



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Comentario

Ingresa en la Facultad de Derecho y al finalizar sus estudios trabaja como abogado laboral en Zagreb. En esta época se afilia al Partido del Derecho Constitucional Croata y al comienzo de los años veinte accede al cargo de concejal. En 1927 ocupa el Parlamento como diputado. Desde este cargo se mostró contrario a la presión ejercida por la corona serbia. Tampoco fue partidario de la progresiva centralización del gobierno. En 1929 la monarquía, bajo las pautas del rey Alejandro, disuelve el Parlamento e impone un régimen dictatorial. Esta situación provocó la marcha de Pavelic a Italia, aunque siguió luchando por su objetivo: recuperar la independencia croata. Con esta intención trabajó en la formación de la Organización Revolucionaria Croata Insurgente -Ustasha-Hryatska Revolucionarna Organizacija-. Esta agrupación, a la que llegaron a pertenecer unos dos mil afiliados, fue la responsable de algunas actividades terroristas. Contó además con la aprobación de algunos países como Italia, Austria, Alemania o Bulgaria que pedían una revisión de los tratados de paz rubricados al término de la Primera Guerra Mundial. En uno de sus escritos anima al pueblo a levantarse en una revolución armada y luchar por la independencia de Croacia. Esta postura le convirtió en una de las cabezas más buscadas por parte de los dictadores yugoslavos. La tensión alcanzada llegó a tal punto que culminó con el asesinato del rey Alejandro en 1934, por parte de los ustachas. En este atentado, acontecido en Marsella, también murió el titular de la cartera de Asuntos Exteriores francés. El siguiente paso de Pavelic fue buscar el apoyo del Partido Campesino, mayoritario en la zona. Sin embargo, al no ser secundado por este movimiento, se decantó por las fuerzas más radicales de la zona. El atentado contra el rey Alejandro le costó el apoyo de los países que anteriormente le había prestado su ayuda. En estos años Pavelic fue detenido. No obstante, esta situación no impidió que siguiera trabajando en su objetivo. Su postura se identificaba cada vez más con la ideología fascista. Proclamó la defensa del nacional-catolicismo. En 1939 se firma un acuerdo que le concedía a Croacia un autogobierno. El movimiento liderado por Pavelic contaba cada vez con más seguidores. En la Segunda Guerra Mundial, la derrota de Yugoslavia favoreció la independencia de Croacia. Una parte de este territorio pasó a manos de Italia, otra zona a Hungría. El resto del territorio quedó bajo la dirección de Alemania e Italia. Para el gobierno de este territorio se pensó en Vladko Macek, representante del Partido Campesino, pero éste no aceptó el cargo. Ante la renuncia, Hitler designó a Pavelic para ocupar este puesto. Tras ser puesto en libertad y abandonar Italia, regresó a su país natal como Jefe del Gobierno del Estado Independiente de Croacia. Estando en este cargo, vio como su partido incrementaba el número de seguidores atraídos por el nacionalismo y procedentes de todas las esferas sociales e, incluso, del Partido Campesino, su eterno contrincante. Otro de sus enemigos políticos eran los partisanos comunistas que dirigía Josip Broz Tito. Pavelic en su afán por crear una raza pura persiguió a todos los grupos étnicos minoritarios, así como a los servios ortodoxos. En esta época se llegaron a contabilizar cerca de veinte campos de concentración. Se produjeron cruentas matanzas. Las cifras que estiman el número de muertes de ortodoxos sobrepasa las 250.000 personas. Este dictador se ensañó, además, con el pueblo judío, provocando entre 30.000 y 40.000 bajas. Gitanos, bosnios, musulmanes y comunistas también fueron objeto de sus crímenes. Al término de la Segunda Guerra Mundial abandonó Zagreb y huyó a Austria e Italia. Desde aquí emprendió un largo viaje a Argentina y luego a Paraguay. Acabó sus días en España, donde murió en 1958.

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