Juan Pablo II. Karol Wojtila

Juan Pablo II junto a Casaroli, durante una visita a Santiago de Compostela
Nacionalidad: Iglesia Católica
Wadowice, Cracovia (Polonia) 18-5-1920 - Roma 2-4-2005
Papa 1978 - 2005



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Comentario

Karol Wojtila nació en 1920 en la pequeña ciudad polaca de Wadowice, cercana a Cracovia. Sus padres fueron Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Muy pronto quedó huérfano de ambos: su madre falleció en 1929, mientras que en 1932 murió su hermano mayor y, en 1941, lo hizo su padre. Tras cursar los estudios básicos y medios, ingresó en la Universidad Jagellónica de Cracovia pero, al ser ocupada Polonia por los nazis y cerrada su Universidad, debió trabajar en una cantera y, después, en una fábrica. En 1942, en la clandestinidad, formó parte del seminario de Cracovia, estudios que continuó al acabar la II Guerra Mundial y que completó en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica. Plenamente dedicado a la vida sacerdotal, fue ordenado el 1 de noviembre de 1946. Dos años más tarde se doctoró en teología con una tesis sobre San Juan de la Cruz, viajando a Roma, Francia, Holanda y Bélgica.
En 1948 vuelve a su Polonia natal, donde se dedica a ampliar sus estudios de Teología y a la enseñanza en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin. Es también capellán universitario hasta que, en 1958, Pío XII le designa Obispo Auxiliar de Cracovia. En 1964 Pablo VI le nombra Arzobispo y, tres años más tarde, el 26 de junio de 1967, este mismo pontífice le convierte en cardenal.
Figura destacada de la Iglesia católica, participa en el Concilio Vaticano II (1962-65), continuando con una brillante carrera eclesiástica. Tras la muerte de Juan Pablo I, fue nombrado pontífice con el nombre de Juan Pablo II, lo que suponía toda una novedad, pues desde la primera mitad del siglo XVI era el primer papa que no había nacido en Italia.
Desde la Silla de San Pedro, Juan Pablo II desarrolló una intensa labor pastoral, que le llevó a viajar hasta en 104 ocasiones fuera de Italia. Igualmente denso ha sido su trabajo documental, pues es el autor de 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.
Juan Pablo II ha sido una figura cuyo estudio es esencial para entender el mundo del último tercio del siglo XX. No ajeno a la política, su origen polaco y su anticomunismo a ultranza han sido factores determinantes en su labor constante de oposición al bloque comunista, siendo una de las figuras principales que, desde el mundo occidental, más influyó en la caída del bloque comunista. De ideología profundamente conservadora, durante su mandato Roma se opuso a la apertura que propugnaban ciertos sectores de la Iglesia, especialmente teólogos y eclesiásticos iberoamericanos, conocidos como representantes de la Teología de la Liberación y partidarios de un acercamiento a las clases sociales más desfavorecidas. Para Wojtila la familia es el núcleo principal de la vida cristiana. Siempre ha mostrado una firme oposición al aborto, los medios anticonceptivos, el divorcio y la homosexualidad.
En 1981 sufrió un atentado en la Plaza de San Pedro a manos de Alí Agca, un joven turco al que Juan Pablo II perdonaría posteriormente. Recientemente reabierta la investigación del caso por las autoridades italianas, nunca se ha sabido la autoría final del atentado, apuntándose como más verosímil la pista que señala a los servicios secretos de Bulgaria, por entonces país del bloque comunista. Un año después, el Papa volvió a vivir un nuevo atentado, esta vez en Fátima (Portugal).
Otro capítulo particularmente oscuro de su reinado corresponde al de las finanzas vaticanas, en especial el relacionado con la quiebra de la Banca Ambrosiana, un asunto turbio en el que se conjugan presuntas estafas y muertes sin aclarar.
Caída la antigua URSS y sus países satélites, uno de los principales objetivos de Juan Pablo II en cuanto a la política internacional fue el tender puentes hacia la paz y el entendimiento entre las naciones, condenando los conflictos bélicos que en esta últimas décadas se han ido sucediendo. Igualmente se ocupó de estrechar lazos con algunas otras religiones, especialmente la islámica y la judaica. Fruto de estos importantes esfuerzos son las ingentes muestras de condolencia y pesar que se expresaron con motivo de su fallecimiento y posterior funeral, que han llegado a Roma desde todos los rincones del planeta.

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