León XIII

León XIII
Nacionalidad: Iglesia Católica
Carpineto 1810 - Roma 20-7-1903
Papa 1878 - 1903



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Comentario

Nacido en Carpineto (Italia) en 1810, su familia pertenecía a la nobleza. Muy pronto mostró dedicación hacia los asuntos espirituales, lo que le hizo inclinarse por la carrera eclesiástica. Ya como cardenal, Pecci es designado nuevo ocupante del solio pontificio a la muerte del papa Pío IX en 1878.
El contexto en el que León XIII sube al trono es harto complejo, pues la Santa Sede ya había sido desposeída de los Estados Pontificios. Además, se suceden en el mundo profundas transformaciones económicas, políticas y culturales en el seno de las cuales la Iglesia debe buscar un nuevo papel.
Alejado del poder temporal, León XIII comprendió que el papel del Papado debía estar en servir de guía espiritual y de referente de la moralidad cristiana. Una de sus primeras actuaciones en el trono fue protestar públicamente en 1881 mediante una encíclica por la supresión de los Estados Pontificios.
Comprendió que el papel de que los nuevos tiempos deparaban a la Iglesia católica hacía de las relaciones internacionales un ámbito de actuación en el que debería desenvolverse con celo y diplomacia. Así, aumentó la presencia de la Iglesia en naciones en las que apenas era visible (Inglaterra) o no existía (Japón). Dotado de una gran habilidad diplomática, se esmeró en estrechar lazos con las Cortes europeas y con las demás naciones, especialmente las orientales. Con respecto a éstas, desempeñó una hábil política para ganar la entrada de la Iglesia católica en Rusia y los Balcanes, territorios donde está implantada la religión ortodoxa. A este respecto, escribió al zar de Rusia, publicó una encíclica sobre San Cirilo y San Metodio (1880) y restableció la jerarquía eclesiástica en Bosnia-Herzegovina. Además, dio solución al cisma armeno, elevando a la dignidad cardenalicia a Hassoum, "catholicos" de Bzommar. Sin embargo, no logro su objetivo de reunir a la Iglesia cismática oriental por la negativa del patriarca Antino de Constantinopla.
Es importante destacar el episodio de las relaciones con Alemania, país de mayoría protestante en el que el gran ascenso del catolicismo era mirado con recelo por el canciller Bismarck y la clase política. Así, las disposiciones desde el gobierno para controlar la influencia de la Iglesia católica en suelo alemán, conocidas como "kulturkampf", dieron lugar a largos años de malas relaciones entre Alemania y el Papado. La explosión de la chispa surgió cuando Pío IX proclamó la infalibilidad del Papa, lo que inició la toma de una serie de medidas en contra de los católicos alemanes, como la expulsión de los jesuitas y sus afiliados (redentoristas, lazaristas, damas del Sagrado Corazón, sacerdotes del Espíritu Santo, etc.), en 1872, y las leyes de mayo de 1873, que sujetaban al clero alemán bajo un estricto control del Estado.
En respuesta, Pío IX escribió una carta a Guillermo I, que fue replicada con otra del canciller en la que consideraba a los obispos como rebeldes y a los católicos como enemigos. La situación se agravó cuando los obispos alemanes y los diputados católicos expresaron su negativa a acatar las leyes de mayo de 1873, lo que causó que en 1875 fueran suprimidas todas las Órdenes religiosas excepto las que atendían a enfermos, quedando estas mismas sujetas al control estatal. La subida al trono de León XIII, partidario de la diplomacia y no de la confrontación, acabó por suavizar las posturas y acercar Alemania a la santa Sede.
El papel de árbitro de las relaciones internacionales también fue desempeñado por León XIII con motivo del conflicto entre España y Alemania por la posesión de las islas Carolinas, en la Micronesia (1885). La expansión colonial alemana les llevó a ocupar las islas bajo dominio español, por lo que en el conflicto suscitado se acudió al arbitraje del Pontífice. León XIII dictaminó que aquellos territorios pertenecían a España de hecho y de derecho, si bien debía ceder algunos privilegios comerciales y una opción preferencial a favor de Alemania en caso de que finalmente se decidiera a vender las islas. Esta opción de compra será ejercida por Alemania tras el conflicto de 1898 entre España y Estados Unidos.
Muy devoto de la Virgen, escribió una encíclica sobre el Rosario y añadió la invocación "Madre del Buen Consejo" a las letanías lauretanas.
La cuestión social es el asunto clave de su pontificado. En plena segunda revolución industrial, el desarrollo económico y material se concentra en una estrecha capa de la población, generando amplias bolsas de miseria y pobreza. Preocupado por el surgimiento de ideologías revolucionarias o trasformadoras como comunismo, el anarquismo o el socialismo, que consideraba enemigas de la Iglesia, impulsó desde el Papado una obra social basada en todo un cuerpo doctrinal de corte sindicalista cristiano. Así, en 1878 publicó en una encíclica, "Quod Apostoloci", su rechazo del comunismo y el socialismo, en 1888 publicó varias encíclicas sobre la libertad humana y en 1891 dio a la luz "Rerum Novarum", en la que planteaba soluciones de corte cristiano para las reivindicaciones obreras.
Hombre de gran cultura, escribió él mismo y realizó las correcciones de las encíclicas, dedicando además parte de su tiempo a la escritura de poesía. Sus poemas se recogieron en "Obras poéticas", traducidos a varios idiomas. Además, escribió otras encíclicas de menos renombre como "Humanum Genus", "Inmortale Dei" y "Libertas".
Su muerte el 20 de julio de 1903 hizo desaparecer a uno de los pontífices más carismáticos de la historia de la Iglesia Romana. Su sucesor será Pío X.

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