Pardo Bazán, Emilia

Monumento a Emilia Pardo Bazán (Madrid)
Nacionalidad: España
A Coruña 1852 - Madrid 1921
Escritora



Galería de obras


Comentario

Desde su infancia, Emilia Pardo Bazán leía toda clase de libros -incluso algunos que resultaban poco adecuados para una niña de esa edad- por iniciativa de su padre, hombre culto que estimuló su afán de aprender desde los primeros años. Algunos le calificaron de "feminista precoz" porque jugaba indistintamente con juguetes de niños y niñas.

Emilia fue en realidad una autodidacta y en sus escritos abordó muchos temas, no sólo los que afectan más directamente a las mujeres. Muchas personas se sorprendían de sus opiniones en temas conflictivos. Su personalidad resultaba sorprendente y fue motivo de escándalo. Por otra parte Dª Emilia no eludía las polémicas, sino que participaba activamente en ellas, exponiendo valientemente sus ideas. De hecho participó activamente en todas las controversias de la época, asistió a muchas tertulias literarias, colaboró en numerosos periódicos y revistas, procurando compaginar sus ideas con el mundo moderno. Supo mantener la amistad con personas de diversas ideologías: Menéndez Pelayo, Clarín, Giner de los Ríos, etc.

Fue una de las grandes escritoras de la literatura española. Su producción recoge varios géneros literarios como la crítica, las crónicas, el ensayo, la novela y el teatro, entre otros. Publica su primer libro en 1876, bajo el título "Estudio crítico de las obras del padre Feijóo". Unos años más tarde se decanta por el estilo realista como muestra en la novela "Viaje de novios". A estas publicaciones le siguen una larga relación de trabajos, pero es en 1886 cuando alcanza el éxito con "Los pazos de Ulloa". La segunda parte de este relato no llegó hasta un año después con "La madre Naturaleza". Antes de morir escribe "La quimera".

Escribió muchos ensayos y artículos feministas. Por ejemplo, en su "Nuevo Teatro Crítico" incluyó algunos: "La educación del hombre y de la mujer. Su relación y diferencias", en el congreso pedagógico de 1892; "Una opinión sobre la mujer. El discurso del Marqués del Busto en la Academia de Medicina", "La mujer española", etc.

Era una feminista convencida de la necesidad de mejorar la situación de las mujeres, aunque también consideraba que muchas no opinaban como ella. No llegó a conseguir un sillón en la Academia de la Lengua, pese a sus méritos demostrados, y este fracaso afianzó su feminismo, haciéndolo más agresivo e irónico. Le habían concedido la Cátedra y la presidencia de la Sección de Literatura del Ateneo, quizá como premio de consolación.

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