Comte, Auguste

Augusto Comte
Nacionalidad: Francia
Montpellier 1798 - París 5-9-1857
Filósofo y sociólogo



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Comentario

Desde su juventud muestra grandes dotes para el estudio y a los 16 ya ejerce como profesor sustituto de Matemáticas en el Instituto de Montpellier. En este tiempo se traslada a París, donde ingresa en la Escuela Politécnica. En sus actividades extraescolares apoya la causa de Napoleón con distintas acciones y la publicación de escritos, por lo que se convierte en punto de mira de la policía. Su oposición al catolicismo y el régimen monárquico es total. Tras impartir clases y escribir traducciones para ganarse la vida se convierte en secretario de Saint-Simon. Su relación con este personaje le hace tomar conciencia de los problemas políticos y sociales, además de completar su formación intelectual. En 1827 deja este trabajo y vuelve a dar clases particulares de Filosofía positiva, sin embargo a causa de un desequilibrio mental es internado durante dos años en un sanatorio. En 1842 escribe "Curso de Filosofía positiva", su obra más transcendental desde el punto de vista económico y social. Para Comte la filosofía surge de la colectividad, no del individuo. Su sentido positivista se entiende como algo útil y real, traducido en un sentimiento de solidaridad que llega a todas las clases sociales sin excepción, en consecuencia la ciencia tendría que abarcar aquellas actividades que promovieran desarrollo. El orden y el progreso son los principales componentes del Estado y los responsables de la felicidad. En definitiva, Comte acuña su filosofía positivista con esta sentencia: "El amor por principio, el orden por base, el progreso por fin". Por otra parte, preconiza que el hombre atraviesa tres fases: una teológica o ficticia, otra metafísica y el estadio positivo o científico. Su relación con Clotilde de Vaux influye en su pensamiento que a partir de este momento aboga por formar una religión en la que los grandes hombres fueran los verdaderos santos. Padre de la sociología, Comte es autor de otras obras fundamentales para la historia de la filosofía como "Discurso sobre el espíritu positivo" y "El sistema de la política positiva".

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