Metternich, Klemens Wenzel L.

Metternich, por John Neponiuk
Nacionalidad: Austria
Coblenza 1773 - Viena 1859
Canciller 1809 - 1848



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Comentario

En 1790 entró en el cuerpo diplomático. Casado con una nieta del canciller Kaunitz, su matrimonio le permitió ingresar en los círculos del poder. En 1809 fue nombrado canciller, desarrollando al principio una política de acercamiento a Napoleón Bonaparte. Con éste concertó su boda con la archiduquesa María Luisa (1810).
Más tarde se alió a Federico Guillermo III de Prusia y al zar Alejandro, organizando una serie de intrigas para derrotar a Napoleón. El enfrentamiento se llevó al campo de batalla, resultando el Emperador francés en Leipzig. Tras esto, Metternich le propuso firmar la paz si Francia volvía a sus fronteras naturales, pero la negativa de Napoleón hizo que los ejércitos aliados invadieran Francia en 1814 y forzaron al Emperador a dejar el trono y marchar al destierro en la isla de Elba.
El deseo de Austria de fortalecer sus dominios en Italia hizo a Metternich convocar la reunión de un Congreso en Viena bajo su presidencia. Consecuencia del Congreso fue la recuperación por parte de Austria de sus límites de 1797, temerosa del regreso de Napoleón a territorio francés. Además, Austria recibió el reino lombado-véneto y los dominios venecianos en Istria y Dalmacia.
Tras ser derrotado de nuevo Napoleón, Metternich planteó la necesidad de formar una alianza (Santa Alianza) de las principales naciones monárquicas para combatir el republicanismo revolucionario. Su sistema se basaba en el principio de legitimidad de la intervención de una nación en otra cuando el monarca o sus súbditos contravinieran los principios del absolutismo. Además, una serie de congresos periódicos aseguraría la estabilidad del sistema. En consecuencia, se formó la Cuádruple Alianza en 1815, que integró a Austria, Prusia, Inglaterra y Rusia. En 1818 se unió Francia, convocándose los Congresos de Carlsbad (1819), Viena (1820), Troppau (1820), Leibach (1821) y Verona (1822).
El auge de su sistema convierte a Metternich en el auténtico amo de la diplomacia europea, desarrollando una política extremadamente conservadora que convocó el rechazo de todos los liberales de Europa. Tras los procesos revolucionarios de 1830, Metternich forzó un estrechamiento aun mayor de los lazos entre Austria, Rusia y Prusia para defensa de los intereses absolutistas. Sin embargo, sus esfuerzos fueron vanos, pues el estallido en Viena de la revolución de 1848 hizo que el asustado emperador Fernando I le obligara a dimitir. Para escapar de la persecución de sus enemigos hubo de huir de Viena, viajando por Holanda, Inglaterra y Bélgica. Varios años más tarde regresó a Viena, en donde fallecerá en 1859.

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