Floridablanca, conde de. José Moñino

Conde de Floridablanca
Nacionalidad: España
Murcia 1728 - Sevilla 1808
Primer ministro 1777 - 1792



Galería de obras


Comentario

Su formación académica se desarrolla en su ciudad natal, cursando estudios de Leyes que le permiten alcanzar a los 20 años el título de abogado. Su relación con personajes influyentes de la corte como el duque de Alba o el presidente del Consejo de Castilla, Rojas, le permite alcanzar el cargo de fiscal de lo criminal en el Consejo de Castilla (1766). Será enviado a Cuenca para investigar el motín que se produjo contra el ministro Esquilache, poniendo de manifiesto en el procedimiento su pertinaz defensa del regalismo.
Junto con Campomanes, será uno de los defensores de la expulsión de los jesuitas (1767) e inicia una serie de expedientes en los que se revisa la relación de la Monarquía con la Iglesia, destacando el "Expediente del obispo de Cuenca" en el que contestaba a un escrito en el que el obispo se quejaba de la política religiosa seguida por Carlos III.
Moñino será enviado a Roma como embajador y en recompensa a los trabajos realizados para la Corona, el rey le nombra conde de Floridablanca. Su siguiente ascenso será en 1777 cuando es designado primer secretario de Estado, cargo que ocupará durante quince años. En este periodo se encontrará con la oposición del llamado "partido aragonés" encabezado por el conde Aranda, partidario del tradicional peso de los Consejos en detrimento del poder de las Secretarías. Floridablanca llevará a cabo un intenso programa de reformas, especialmente en cuestiones administrativas al intentar crear un Consejo de Ministros con el objetivo de dotar de mayor rapidez y competitividad a los órganos ministeriales. Estas reformas contaron con la oposición de los "aragoneses" que consiguieron retirarle del poder en 1792.
Su política exterior estaba encaminada a obtener una ventajosa posición respecto a Inglaterra -fruto de esta política será la recuperación de Menorca (1782)- y una menor dependencia de Francia, al tiempo que estableció una estrecha colaboración con Portugal y una hábil relación con los reinos no cristianos.
Tras su caída en 1792 sufrió un breve cautiverio en Pamplona, retirándose a su Murcia natal hasta que en 1808, con motivo de la renuncia de Carlos IV y la invasión napoleónica, fue elegido presidente de la Junta Suprema Central, falleciendo ese año en Sevilla.

Páginas relacionadas