Locke, John

John Locke
Nacionalidad: Inglaterra
Wrington 1632 - Oates 1704
Filósofo



Galería de obras


Comentario

Nacido en Wrington (Ing.) en 1632, Locke es el mejor representante de la corriente filosófica denominada empirismo., ya iniciada por Hobbes y Bacon. Estudió Medicina, Ciencias y Filosofía en Oxford, estableciéndose en Francia y Holanda. En el primer país conocerá a Descartes, quien, a pesar de representar una corriente teórica diferente, supone el inicio del pensamiento de Locke. En 1869 regresa a Inglaterra, iniciando la redacción de su obra escrita.
El pensamiento racionalista cartesiano es la base sobre la que se desarrolla el empirismo de Locke, al negar en primera instancia la defensa del innatismo del ideas que postuló Descartes. Locke realiza un ejercicio de prospección comparativa, afirmando que no todos los pueblos poseen una idea como "Dios", ni el mismo código ético. Igualmente, entre individuos formados en una misma cultura encuentra diferencias sustanciales en cuanto a la posesión de los principios de identidad o contradicción. En consecuencia, según este autor, este tipo de ideas han de tener una procedencia no innata sino vinculada a su conocimiento empírico, esto es, a su experiencia vital. El conocimiento paulatino del mundo desarrollado por el individuo desde su nacimiento es lo que le dota de las ideas sobre su propia identidad y la de los demás objetos/sujetos que le rodean. Los conocimientos, las ideas, son por tanto aprendidas. Las experiencias conforman y se alojan en la mente del hombre, descrita inicialmente como un espacio en blanco con capacidad para aprender y albergar los conocimientos adquiridos. La manera en que las experiencias se alojan en la mente del hombre es doble: bien a través del sentido exterior, que permite percibir las sensaciones que llegan al individuo desde el mundo que le rodea, bien a través del sentido interior, que utiliza el razonamiento como herramienta de conocimiento y comprensión.
Las experiencias recibidas por el individuo permiten formar las ideas que se instalan en su cerebro, siendo éstas simples, es decir, primarias o sin elaboración, o complejas, formadas las ultimas a partir del material que suponen las primeras. Locke introduce un principio de relativismo al afirmar que algunas ideas simples, en especial las referidas a las propiedades de los objetos, no existen de manera objetiva, sino que son impresiones subjetivas producidas por nuestro cerebro sobre las percepciones recibidas desde el exterior. Estas cualidades de los objetos, que llama secundarias, se producen pues de manera subjetiva, es decir, no existen objetivamente sino sólo como representación mental del individuo. Sin embargo, sí que existen otras cualidades objetivas en los objetos, que Locke denomina primarias, y que son propiedades reales de las cosas.
Las ideas complejas, tema fundamental de su filosofía, son para Locke una pura representación mental, una herramienta para definir y trabajar con objetos, para establecer clasificaciones acerca de las cosas. Nombres y conceptos son representaciones acerca de las cosas, de inmensa utilidad, formados a partir de la conjunción de varias ideas simples; en realidad, debajo de las ideas simples se halla la "sustancia" de las cosas,, de imposible acceso para el ser humano.
Es importante también la aportación de Locke a los terrenos de la moral y la política, de tal forma que su pensamiento significa la aportación principal al liberalismo inglés. Piensa en la ley como fruto del consenso entre los individuos, un acuerdo consuetudinario que clasifica en divina, civil y filosófica. En tanto que producto del acuerdo entre los hombres, la ley ha de regir la política de los pueblos y la autoridad misma ha de surgir como delegación de los individuos, y no de manera innata. La razón se confirma así como el principio rector de las sociedades y como la base de la política. La separación de poderes es, por tanto, una consecuencia lógica, al evitar la concentración de la autoridad en manos de unos pocos y al establecer mecanismos de control sobre el ejercicio del poder.
En el terreno religioso propugna la comprensión y la tolerancia entre las distintas doctrinas, manifestándose agnóstico y crítico con los dogmas. La libertad del individuo es un principio básico para lograr una sociedad feliz, libre de ataduras más allá de las impuestas por la propia razón y el "sentido común".

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