Conde-duque de Olivares. Gaspar de Guzman y Pimentel

El Conde-Duque de Olivares
Nacionalidad: España
Roma 1587 - Toro 1645
Valido 1623 - 1643



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Comentario

Nacido en Roma en 1587, sus padres eran Enrique de Guzmán y María de Pimentel y Fonseca, condes de Olivares, pertenecientes a una rama menor del linaje Medinasidonia y dedicados a la atención del rey. Olivares cursó estudios eclesiásticos en Salamanca desde 1601, siendo nombrado rector por sus compañeros dos años mas tarde. Al morir sus dos hermanos mayores dejó la Universidad y, junto a su padre, acompañó a la corte en Valladolid y Madrid. La anterior muerte de sus hermanos y la de su padre, en 1607, le dejó al frente del mayorazgo y el título nobiliario, por lo que fijó su residencia en Sevilla. Su matrimonio con Isabel de Velasco le permitió entrar en el círculo cortesano, al ser su esposa dama de honor de la reina Margarita. En Sevilla se dedicó al mecenazgo de artistas y literatos, pero en 1615 ingresó de nuevo en la corte al servicio del príncipe, futuro Felipe IV. Desde su posición, protegido por su tío don Baltasar de Zúñiga, ganó poder y prestigio en el seno de la corte, ganándose el favor del futuro rey y observando la caída en desgracia del duque de Lerma y la salida de los Sandoval, hechos que aprovechó para sí. En 1621, ya con Felipe IV como rey, es nombrado sumiller de corps, y un año después alcanza el cargo de caballerizo mayor, desde donde obtiene un poderoso control sobre la corte y aprovecha su ascendiente sobre el rey. Ya en 1623, en la visita del príncipe de Gales, Olivares aparece como valido, cargo que obtiene mediante una progresiva escalada en la corte mediante favores, regalos e intrigas, no sin una encarnizada lucha con otras facciones y grupos, como los Sandoval. Desde su cargo de valido obtuvo una copiosa fortuna, como hiciera su predecesor Lerma, agregando extensos territorios a sus posesiones, rentas y títulos.
Su desempeño político no pasó desapercibido. Personalista y ambicioso, en muchas ocasiones organizó juntas para sustituir a los consejos de gobierno y fijó su posición jerárquica entre estos y el rey. Para asegurar su poder y control político, se apoyó en las grandes casas aristocráticas.
En plena crisis institucional, con una monarquía desacreditada y unos reinos de España que habían perdido progresivamente la hegemonía en Europa, Olivares estableció un programa - Gran Memorial- para recuperar el poder del rey, fuertemente cuestionado, y el prestigio de la monarquía como institución. En definitiva se trataba de una reorganización de los recursos, que se consideraban mal gestionados, de tal manera que los gastos derivados de la acción política fueran sufragados igualmente por todos los territorios, y no sólo por Castilla, mediante la llamada Unión de Armas. En parecido sentido, se intentó reorganizar la Hacienda y se intentó dar al gobierno una mayor capacidad de actuación y capacidad ejecutiva, mediante la concentración de poder en la figura del valido.
Las reformas, no obstante, se enfrentaron a la oposición de cortes y ciudades, lo que hizo recurrir al endeudamiento para sufragar la guerra de Flandes, hasta el punto que en 1627 hubo de decretarse la bancarrota y la crisis hizo tocar fondo. Los sucesos de Mantua (1629) facultaron a Olivares para ejercer el poder de modo aun más autoritario e implantar su programa de reformas en los cinco años siguientes, si bien los resultados fueron nimios y hubo de abandonarse tras la ruptura con Francia. El desprestigio de su gobierno le hizo ser fuertemente cuestionado, al punto que en varias ocasiones estuvo a punto de ser depuesto, especialmente durante la enfermedad del monarca en 1627. Sólo su habilidad para desenvolverse en el ambiente cortesano le hizo aguantar en el sillón. Previa a su caía, la victoria de Fuenterrabia le proporcionó un último momento de gloria, si bien se realizó mediante recursos extraordinarios que ahondaron más si cabe en la crisis de la Hacienda real. Precisamente estos recursos provocaron el levantamiento catalán que a su vez posibilitó la separación de Portugal, hechos que resultaron letales para la carrera política del valido. En 1643 es destituido por Felipe IV, retirándose a Loeches y posteriormente a Toro y falleciendo en 1645.

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