Mazarino, Jules

Catedral de Notre-Dame (París)
Nacionalidad: Francia
Pescina (Ita) 14-7-1602 - París 9-3-1661
Cadenal y político



Galería de obras


Comentario

Nacido en Italia en 1602, fue diplomático de Roma en Avignon y nuncio en París entre 1635-36. Toma la nacionalidad francesa en 1639, desempeñando importantes servicios como primer ministro de Luis XIII, de la regente Ana de Austria y de Luis XIV. Uno de los personajes más poderosos de su época, continúa la labor de su predecesor y amigo Richelieu, en especial desarrollando por encima de cualquier consideración la expansión del Estado francés. Toma gracias a Richelieu el capelo cardenalicio en 1641 y un año más tarde le sucede como primer ministro de Luis XIII. A la muerte del rey en 1643, apoyado por la regente Ana de Austria, continúa con la política emprendida por Richelieu. Así, implanta la centralización administrativa del territorio francés, cercenando los poderes locales y estableciendo gobiernos territoriales encabezados por intendentes directamente designados desde el gobierno central.
Uno de los más graves problemas a los que debe enfrentarse es la delicada situación financiera del Estado francés, prácticamente en quiebra tras largos años de lucha con España. Mazzarino establece medidas para paliar el déficit y fortificar la capital del Estado, París, que chocarán con la tradición administrativa francesa y provocarán la rebelión de La Fronda (1648-52) contra los altos impuestos. El gravísimo estallido revolucionario cerca estará de acabar con su obra, logrando finalmente ser aplacado con la colaboración de Turena, no sin haber sido antes obligado por los sublevados a huir de París en dos ocasiones. Su política económica ha sido juzgada de negativa, enriqueciéndose él mismo y permitiendo que otros, como Fonquet y Emery, también lo hicieran.
En política exterior, su tarea se centra en evitar la asfixia de Francia a cargo de dos enemigos tradicionales, los Habsburgo españoles y alemanes. La intervención de Francia en la contienda alemana obliga al Imperio a firmar la paz de Westfalia, en 1648, lo que sitúa a Francia en una situación dominante en el área central europea. Con la paz consigue anexionar Alsacia y parte de Flandes, pertenecientes a los Austrias alemanes. La hábil diplomacia desempeñada le hace también beneficiarse de un delicado equilibrio del que Francia sale victoriosa, ganando en la Paz de los Pirineos (1659), firmada con España, la incorporación de del Rosellón, parte de la Cerdaña y Artois.
A pesar de ser un cardenal católico, establece alianzas con Cromwell y la pujante Inglaterra para utilizar su flota y aislar a los Países Bajos. Además, la boda concertada de Luis XIII con Ana de Austria, hija del rey español Felipe III, liga los intereses franceses a los de los Habsburgo, previendo además un posible herencia posterior de la que Francia saldría beneficiada.
A su muerte en 1661, deja un país engrandecido y un Estado fuerte y asentado, situación que será recogida por Luis XIV para hacer de Francia una potencia hegemónica en el conjunto europeo.

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