Loaysa y Mendoza, García de

Portada de las Nuevas Leyes de Indias
Nacionalidad: España
Talavera de la Reina, Toledo 1479 - Madrid 1546
Consejero de Estado



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Comentario

Miembro de una noble familia toledana, a los 17 años tomó el hábito dominico en el Convento de San Esteban de Salamanca, perteneciente a la Orden de los Predicadores. Profesó en los conventos de Peñafiel y el de Santo Tomás de Avila, continuando sus estudios de teología en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. Será nombrado vicario de la provincia dominicana de España y provincial de la misma, siendo elevado en 1518 a general de los dominicos, cargo en el que se mantuvo durante cinco años. En 1524 es propuesto por Carlos I para el obispado de Osma (Soria) cargo que mantendría hasta que en 1532 lo canjeó por el de Sigüenza, cuya remuneración era más alta. Siete años después alcanzó la diócesis arzobispal de Sevilla que ya mantuvo hasta el final de su vida. El cardenalato lo había obtenido en 1530 de manos de Clemente VII, durante su estancia en Bolonia para coronar emperador a Carlos V.
La trayectoria política de García de Loaysa posiblemente será más brillante que la episcopal. En 1521 actuaría como mediador entre la Santa Junta Comunera y la Corona, después de ser acusado por el Consejo Real de Castilla de complaciente con la causa comunera, posiblemente por ser la Orden dominica la que más simpatizaba con los rebeldes. En 1523 pasará a desempeñar el influyente cargo de confesor de Carlos I y al año siguiente es nombrado presidente del Consejo de Indias, la primera persona que ocuparía este importante cargo. Desde este lugar se opondrá a todo tipo de humillación para con los indígenas, apoyando fervientemente la causa de Las Casas e interviniendo en la elaboración y promulgación de las Leyes Nuevas (1542-43) en las que se suprimía el régimen de encomienda. También participó en el litigio que los Colón había establecido con la Corona por las aplicaciones de las capitulaciones de Santa Fe, restringiendo en su sentencia los honores y privilegios de la familia del descubridor (1536).
Desde 1526 era miembro del Consejo de Estado por lo que su participación en los asuntos de la época será fundamental. En 1530 es nombrado embajador en Roma, destino que él consideró como un destierro. A su regreso a España en 1535 formará parte del Consejo de Estado de doña Isabel, regente en aquellos momentos del país, y del Consejo de Carlos cuando éste regresó. Esta será la práctica habitual debido a los diversos viajes del emperador, permaneciendo Loaysa integrado de cualquier manera en la cúpula del Estado. Continuó su acumulación de nombramientos con el de comisario general del Consejo de Cruzada y en 1545 será nombrado Inquisidor General. Al año siguiente fallecerá.

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