Isabel I

Isabel I de Inglaterra
Nacionalidad: Inglaterra
Greenwich 1533 - Richmond 1603
Reina 1558 - 1603



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Comentario

Isabel I ocupará un relevante hueco en la historia europea del siglo XVI. Hija de Enrique VIII y Ana Bolena, su papel en el reinado de su hermana María Tudor fue bastante complicado, suavizado por la intervención de su cuñado Felipe II, de quien se rumorea que estaba enamorada. Tras ser coronada reina de Inglaterra a finales del año 1558, la corte española inicia gestiones para casar a Felipe con Isabel, enlace que fortalecería el papel de ambos países en el conjunto europeo. Según los informes presentados al rey católico, Isabel "tenía algo que la incapacitaba para el matrimonio", posiblemente una malformación genital lo que motivó el rechazo español a la candidatura inglesa. Posiblemente ese rechazo de Felipe inclinó a Isabel hacia la adopción del anglicanismo como religión oficial, iniciando en ese momento una contundente persecución a los disidentes católicos y calvinistas. Esta actitud provocó la excomunión del papa Pío V en 1570.
La disidencia religiosa que se estaba produciendo en Europa animó a Isabel a apoyar las minorías protestantes, tanto en los Países Bajos como Francia, involucrándose de lleno en las guerras de religión que asolaban ambos territorios. En esta línea se produce uno de los episodios más significativos de su reinado: el intento de invasión española a través de la Gran Armada debido a su incondicional apoyo a los holandeses liderados por Guillermo y Mauricio de Nassau.
Lentamente Inglaterra iba manifestando su apogeo en los mares, gracias a la labor de los corsarios Drake y Hawkins, enfrentándose abiertamente con España. Este auge internacional se acompaña de la creciente popularidad de la soberana entre los miembros de la aristocracia y del estado llano, a pesar de la subida generalizada de los precios. La prosperidad económica del reinado de Isabel I fue general, aunque serán la nobleza y la burguesía mercantil las más beneficiadas gracias a los monopolios y concesiones otorgados por la Monarquía. Junto al desarrollo económico debemos advertir la prosperidad cultural del momento cuyo máximo representante será William Shakespeare, recogiendo en sus escritos la sociedad de la época.

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