Fernando VII

Fernando VII
Nacionalidad: España
El Escorial 1784 - Madrid 1833
Rey 1818 - 1833



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Comentario

Poco reyes de la Historia española han provocado sentimientos tan enfrentados en la población como el hijo primogénito de Carlos IV y María Luisa de Parma. Su odio a Godoy le llevaría a convertirse en el líder del partido opositor al valido por lo que fue uno de los promotores del Motín de Aranjuez, revuelta provocada en la villa madrileña el 19 de marzo de 1808 por una importante facción del partido nobiliario, con el apoyo popular debido al odio al valido y el descrédito del monarca. El motín consiguió arrancar la abdicación de Carlos IV y el nombramiento de Fernando como monarca de España. El "Deseado" se hacía con la corona en uno de los momentos más delicados de la Monarquía española.
Fernando es llamado a Bayona por Napoleón junto a toda la familia real y el propio Godoy. El monarca piensa que se trata de una excelente oportunidad para legitimar su posición ante el hombre fuerte del continente pero Napoleón tenía otros planes. Gracias a las Abdicaciones de Bayona (6 de mayo de 1808) consiguió que su hermano José Bonaparte recibiera la Corona española mientras que Fernando era recluido en Valençay. En el castillo de esta ciudad le llegó la noticia del inicio de la Guerra de la Independencia pero el monarca, dando muestras de sus escasas dotes políticas, no apoyó el movimiento.
Las derrotas infligidas por los españoles a las tropas francesas llevaron al emperador a firmar el Tratado de Valençay (11 de noviembre de 1813) por el que la corona española era restaurada en la persona de Fernando. Cuando entró en Madrid, al grito de "Vivan las caenas" un grupo de madrileños quitó a los caballos del tiro de la carroza, lo que indicaba la emoción con que el pueblo madrileño recibía a su monarca.
Las reformas realizadas durante el periodo de las Cortes de Cádiz -entre ellas y la más importante, la promulgación de la Constitución de 1812- no fueron del agrado del rey, quien recibió el incondicional apoyo de los absolutistas firmantes del llamado Manifiesto de los Persas. Un Golpe de Estado ponía fin a la era liberal inaugurada con la convocatoria de Cortes y el decreto de 4 de mayo de 1814 declaraba "nulos y de ningún valor ni efecto" tanto la Constitución como todos los decretos promulgados por las Cortes gaditanas. De esta manera se restauraba la monarquía absoluta en España, recuperando la sociedad del Antiguo Régimen imperante antes de los episodios de 1808.
A pesar de ser uno de los principales impulsores de la derrota de Napoleón, el papel español en el Congreso de Viena será absolutamente decepcionante. Se manifestaba así la caída de la posición española en la política europea en beneficio de las nuevas potencias como Prusia. Respecto a la política interior, la situación económica se complicó con el problema de la Deuda Pública y los primeros movimientos independentistas en América, lo que suponían el inicio del fin colonial español. La represión que puso en marcha el rey afectó tanto a los antiguos afrancesados como a los liberales por lo que el ambiente entre los militares liberales era cada vez más tendente al pronunciamiento.
Será el 1 de enero de 1820 cuando el teniente coronel Rafael de Riego se pronuncie en Cabezas de San Juan al frente de las tropas destinadas a sofocar los movimientos independentistas en América. El movimiento liberal se extendió por todo el territorio nacional en forma de Juntas lo que provocó la capitulación del monarca. El 7 de marzo de 1820 Fernando VII juraba la Constitución de 1812, lo que ponía en marcha el llamado "Trienio Liberal". El programa reformista anterior se radicalizó pero Fernando empezó a poner las bases que acabarían con el movimiento. Promovió el fracasado levantamiento de la Guardia Real en Madrid (julio de 1822) e intentó crear con la Regencia de Urgel una autoridad que rivalizara con el gobierno constitucional. Su solicitud de intervención a la Santa Alianza sí obtuvo resultados. Las potencias reunidas en Verona eligieron a la Francia de Luis XVIII con la garante de la restauración absolutista en España y la financiación de un potente cuerpo militar denominado los "Cien Mil Hijos de San Luis" dirigidos por el duque de Angulema permitió la intervención en la Península Ibérica. Las tropas entraron en España en abril de 1823, siendo recibidas con entusiasmo por la población. En otoño de ese mismo año Fernando VII restablecía el absolutismo y el 1 de octubre promulgaba un decreto por el que se declaraban "nulos y sin ningún valor todos los actos del gobierno llamado constitucional". Se iniciaba la llamada "Década Ominosa" que abarcaría entre 1823-1833. En esta larga etapa se consolidaría el absolutismo como fórmula de gobierno al tiempo que la mayoría de las colonias americanas conseguían su independencia.
Los últimos años de la vida de Fernando VII estarían marcados por la cuestión sucesoria. Se había casado en cuatro ocasiones -María Antonia de las Dos Sicilias; Isabel de Braganza; María Josefa de Sajonia y María Cristina de Borbón- pero sólo su última esposa le había dado descendencia. Serán dos niñas de nombre Isabel, futura reina de España, y Luisa Fernanda, futura esposa del duque de Montpensier. Para permitir que su primogénita reinara, promulgó la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica de Felipe V. De esta manera, el hermano del monarca, Carlos María Isidro, apoyado por los absolutistas más recalcitrantes, no admitía la Pragmática y al fallecer don Fernando el 29 de septiembre de 1833, estallaba la Primera Guerra carlista entre absolutistas y liberales, llamados éstos por la Reina Gobernadora -doña María Cristina- para apoyar los derechos dinásticos de la pequeña Isabel. Durante estos últimos años el "Deseado" será llamado por su pueblo "El Narizotas".

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