Pío II

Catedral de Chartres. Esculturas del pórtico central del transepto norte
Nacionalidad: Iglesia Católica
- 8-1464
Papa 1458 - 1464



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Comentario

Humanista de extraordinario prestigio, bien relacionado con todos los príncipes, fervoroso conciliarista en su día y, desde los años de desbarajuste de Basilea, ardiente defensor de la Monarquía pontificia Eneas Silvio Piccolomini era una mezcla del humanismo bibliófilo de Nicolás V y el ardor cruzado de Calixto III, al que unía una ductilidad diplomática capaz de llevar adelante el proyecto.
Dispuso la predicación de la Cruzada, en octubre de 1458, y convocó a todos los Estados cristianos a un congreso en Mantua para prepararla; la respuesta fue tan mínima que prácticamente era una afrenta y la recaudación decidida sobre los bienes de clérigos, laicos y judíos levantó infinitas protestas.
Firme fue su postura en la condena del conciliarismo, que le obligó a efectuar una pública retractación de la defensa que de las tesis conciliaristas había hecho en sus años de juventud. Por la bula "Execrabilis", de 18 de enero de 1460, señaló como vicio execrable la apelación a la autoridad de los concilios; su posición contraria al Concilio le condujo a desconocer la negociación de Basilea con los husitas: en marzo de 1462, a pesar del riesgo de que Bohemia se apartara del Pontificado, se negaría a confirmar los "compactata" de Praga.
A pesar de todos los fracasos cosechados en la organización de la Cruzada, insistió en la idea hasta el último momento. Lo hizo nuevamente en septiembre de 1463, cuando parecía posible una colaboración de Venecia y Hungría, con apoyo del duque de Borgoña. El propio Pontífice se trasladó a Ancona para supervisar los preparativos de la flota cruzada. Allí le alcanzó la muerte, en agosto de 1464, convencido ya de que el proyecto era, nuevamente, un fracaso.

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