Alfonso V El Magnánimo. Alfonso V

Castillo de Nápoles. Puerta de Alfonso el Magnánimo
Nacionalidad: Aragón
1394 - 1458
Rey 1416 - 1458



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Comentario

Casado en 1415 con María, hija de Enrique III de Castilla y de Catalina de Láncaster, es hijo de Fernando de Antequera y de Leonor de Alburquerque. Heredó el trono aragonés en 1416 y se instaló en Barcelona, inaugurando un mandato de desavenencias con los catalanes.
Ligó la prosperidad de su reino a la expansión por el Mediterráneo, a la que dedicó todos sus esfuerzos. Así, anexionó Sicilia, cuyos derechos le habían sido concedidos a su padre por Benedicto XII. En 1420 preparó una flota de 24 naves en Los Alfaques para pacificar Alguer (Cerdeña). Logrado su propósito, se dirigió a Córcega, donde sitió la fortaleza de Bonifacio. La armada genovesa, recelosa de su política expansionista, le obligó a retirarse, si bien sus auténticas intenciones pasaban porque Juana de Nápoles le reconociera como heredero. Para ello, hubo de negociar con ésta y enfrentarse a la hostilidad de franceses y genoveses, partidarios de Luis de Anjou. Vencidos sus enemigos, entra en Nápoles en 1421, si bien el cambio de opinión de la reina Juana le obliga tres años más tarde a regresar a Aragón en busca de refuerzos, al nombrar aquélla a Luis de Anjou como sucesor.
De vuelta a Aragón, decide intervenir en la contienda que mantenían sus hermanos, los infantes de Aragón, con el condestable de Castilla, don Álvaro de Luna. Vencido, decide volver a fijar su vista en Sicilia, a donde regresa en 1432 tras dejar en su lugar a la reina María. Recelosas de este nuevo intento, se unen en su contra Venecia, Milán, Florencia y el papa, si bien no pueden evitar que sea proclamado rey en 1435 a la muerte de Juana II.
De vuelta a Aragón, es apresado en Ponza por el duque de Milán, acordando con él repartir la península italiana en tres partes: el norte, con dominio milanés; el centro, con los Estados Pontificios y el sur, con dominio napolitano. En 1443 logró de nuevo entrar en Nápoles.
Las largas estancias fuera del reino le hacen desatender los asuntos internos. Así, en Cataluña se desatan la revuelta de los "payeses de remensa".
La toma de Constantinopla por los turcos (1453) le hace unirse a la liga de los Estados cristianos. Aun tuvo tiempo de proyectar un ataque contra Génova, principal rival en el Mediterráneo pero la muerte le sorprendió antes de llevarlo a cabo, en 1458.

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