Alejandro III

Iglesia de Berzé-la-Ville. Martirio de San Lorenzo
Nacionalidad: Iglesia Católica
Siena 1105 - 1181
Papa 1159 - 1181



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Comentario

De nombre civil Rolando Bandinelli, nació en Siena y ejerció el magisterio en Bolonia antes de ser nombrado cardenal y papa en 1159. Su elección fue compleja, por cuanto una minoría del partido imperial eligió al antipapa Víctor III, lo que dio pie a la intervención de Federico Barbarroja en tanto que protector de la Iglesia. Así, éste convocó un sínodo en Pavía en 1160 para resolver el pleito, decantándose por Víctor III y excomulgando a Alejandro III. Por su parte, éste revocó las conclusiones del sínodo, excomulgó al emperador y al antipapa y liberó a los súbditos del emperador del juramento de fidelidad.
La cuestión planteó un enfrentamiento a escala europea, por cuanto Alejandro III recibió el apoyo Luis VII de Francia y Enrique II de Inglaterra en el sínodo de Tolosa (1160), lo que promovió a su vez las simpatías de buena parte de los estados europeos. Por su parte, Víctor III tenía de su parte al emperador alemán y a los estados controlados por éste, excepto al arzobispo de Salzburgo y algunos obispos alemanes. La muerte del antipapa en 1164 no solucionó el problema, al ser elegido Guido de Cremona, Pascual III (1164-1168), como su sucesor.
El enfrentamiento de Tomás Beckett con el rey inglés Enrique II por la pretensión de éste de controlar la Iglesia de Inglaterra, suscitó el apoyo de Alejandro III al arzobispo de Canterbury y su enfrentamiento con Enrique II, su antiguo aliado. Desterrado Tomás Beckett, su asesinato en 1170 le granjeó las simpatías del pueblo inglés y provocó su canonización y la excomunión del rey inglés, sólo levantada tras la promesa de éste de respeto al papel de la Iglesia en Inglaterra y la peregrinación a la tumba de Beckett.
El enfrentamiento entre el Papado y el Imperio continuaba, entre tanto, en suelo italiano, apoyado Alejandro III por la Liga Veronesa, lo que le permitió regresar a Roma en 1165. Sin embargo, hubo de huir en 1167 por la presión de Federico Barbarroja, quien instaló en el solio pontificio a Pascual III y se hizo coronar por él. Una epidemia afectó de lleno a los partidarios y ejército imperiales, falleciendo numerosos nobles y diez obispos, entre ellos Reinaldo Dassel de Colonia, lo que debilitó la posición del emperador. Además, la Liga Veronesa acrecentó su fuerza al transformarse en Liga Lombarda, lo que obligó al emperador a iniciar un tímido acercamientos a su rival. Los intentos de paz quedaron frustrados cuando Federico Barbarroja reconoció al antipapa Calixto III (1168-1178) e inició una nueva expedición contra suelo italiano, siendo esta vez derrotado en Legnano (1176) y obligado a firmar la paz de Venecia en 1177. Como resultado, al emperador le fue levantada la excomunión tras reconocer como papa a Alejandro III y al devolver a la Santa Sede los territorios italianos. Por su parte, el antipapa Calixto III renunció a su cargo, si bien la bicefalia de la Iglesia continuó al elegir la nobleza romana al antipapa Inocencio III (1178-1180) como su sucesor.
El Concilio ecuménico III de Letrán (1179), convocado por el papa, intentó poner freno a las disputas surgidas en torno a la elección de los papas, estableciendo la obligación de contar con dos tercios de los votos de los cardenales.
Alejandro III aun hubo de enfrentarse a la nobleza romana, siendo obligado a exilarse hasta su muerte en 1181.

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