Nicéforo II Focas

Teodosio presidiendo los juegos
Nacionalidad: Bizancio
- 11-12-969
Emperador 16-8-963 - 969



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Comentario

Nicéforo Focas destacó pronto como brillante general. Participó durante el reinado de Basilio I en una potente ofensiva bizantina en la zona sur de Italia, consiguiendo que este territorio volviera a la soberanía de Constantinopla. Con León VI fue nombrado estratega del thema de los Tracesios, obteniendo una importante victoria sobre los musulmanes en Adana; posteriormente ocupó la frontera sur de Bulgaria lo que motivó que Simeón firmara un armisticio con el Imperio. La reacción de Simeón provocó que Nicéforo interrumpiera su campaña en Italia para hacerse cargo del frente de los Balcanes pero la situación del Imperio iba en franco retroceso, sucediéndose una derrota tras otra. La reacción emprendida durante el reinado de Constantino VII tiene en Nicéforo a uno de sus principales protagonistas, al igual que Juan Tzimisces. Ambos generales iniciarán el periodo de las grandes conquistas y los dos se convertirán en emperadores.
Romano II delegó los mandos militares en Nicéforo quien embarcó hacia Creta al frente de una potente flota, asaltando la capital, Herakleion. Los musulmanes abandonaban definitivamente este emplazamiento y Nicéforo Focas era recibido como triunfador en Constantinopla. Después se dirigió hacia Asia donde conquistó Alepo (962), venciendo a los Hamdaníes. La recompensa para Nicéforo sería el trono imperial tras la prematura muerte de Romano II el 15 de marzo de 963. La regencia quedaba en manos de la esposa del difunto, Teófano, como madre de los jóvenes Basilio II y Constantino VIII. Focas fue coronado emperador por sus tropas y entró triunfante en Constantinopla donde fue ratificado el 16 de agosto. Teófano ofreció su mano al general y éste se convirtió en protector de los dos príncipes.
El ascenso de Nicéforo al trono suponía la victoria de la aristocracia bizantina, de la que él era miembro destacado. A su alrededor colocó a personas de su confianza y su legislación favoreció a los poderosos. El derecho de preferencia para los pobres en caso de venta de bienes era retirado. Por otro lado, se intentó evitar el crecimiento de los bienes eclesiásticos y monásticos al promulgar una ley que prohibía la donación a los clérigos.
Las conquistas continuaron, dirigiéndose en primer lugar hacia Cilicia donde Tarso cayó en sus manos (965). Chipre era ocupada el mismo año y Siria caería en 969. Bizancio extendía así sus fronteras hacia el sur mientras que la región de Alepo reconocía su soberanía. Su siguiente destino serán los Balcanes donde el príncipe ruso Sviatoslav se había hecho fuerte a costa de los búlgaros, curiosamente animado por el propio Nicéforo.
La fuerte presión fiscal y el incremento del coste de la vida serían los principales motivos de la impopularidad que caracterizaba al emperador. Sin embargo será la conspiración de su buen amigo Juan Tzimisces y de su esposa Teófano -convertidos en amantes- lo que acabe con su vida. Teófano preparó el mortal atentado que fue ejecutado por Tzimisces y sus amigos en la noche del 10 al 11 de diciembre de 969. El emperador era asesinado en su alcoba y Juan I accedía al trono.

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