Irene

Iglesia de San Apolinar el Nuevo (Ravena). Paisaje con oveja
Nacionalidad: Bizancio
- Lesbos
Emperatriz 797 - 31-10-802



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Comentario

La muerte de León IV de manera prematura el 8 de septiembre de 780 situaba a Constantino VI en el trono imperial. El nuevo emperador tenía diez años por lo que su madre, la emperatriz Irene, se hizo cargo de la regencia. El césar Nicéforo encabezará una conspiración que sería resuelta satisfactoriamente por la regente. La restauración del culto a las imágenes será el siguiente paso a realizar, puesto en marcha de manera lenta y precavida. A finales del año 784 fueron hechos públicos los planes del gobierno: se convocó un concilio ecuménico que debía restablecer el culto a las imágenes. Tuvo lugar en Nicea entre el 24 de septiembre y el 13 de octubre del año 787 y en él se condeno la iconoclastia como herejía y se restauró el culto a las imágenes.
Cuando Constantino alcanzó la edad de gobernar solo, su madre quiso mantener las riendas del poder lo que motivó que un importante grupo de oposición se agrupase alrededor de Constantino. Irene consiguió eliminar una revuelta en la primavera de 790 y exigió ostentar la supremacía en la soberanía. Las tropas de Asia Menor apoyaron al joven Constantino y la emperatriz tuvo que abandonar el palacio pero a los dos años recuperaba el poder.
Un nuevo movimiento favorable al césar Nicéforo fue rápidamente apagado con el cegamiento de los líderes, lo que motivó el estallido de una revuelta en Armenia. Para sofocar esta rebelión el emperador de nuevo recurrió a la crueldad. Paulatinamente Constantino iba perdiendo sus apoyos. El 15 de agosto de 797 era cegado por orden de su madre y nadie movió un dedo por él. Irene conseguía su propósito: gobernar el Imperio en solitario. Era la primera mujer que lo hacía.
Sus métodos de gobierno no fueron muy afortunados ya que en la corte se respiraba un aire cargado de intrigas. Para atraerse a la población disminuyó los impuestos, favoreciendo a los monasterios y a la población de Constantinopla. Las arcas del Estado sí notaron estas reducciones.
En la política exterior Irene tuvo que observar como el papa León III coronaba emperador a Carlomagno el 25 de diciembre del año 800. Esta coronación suponía un importante perjuicio de los intereses bizantinos, considerando Irene que este acto significaba una usurpación. El Imperio se separaba definitivamente en dos partes. Para solucionar las diferencias Carlomagno enviaba una misión diplomática con una propuesta de matrimonio. Antes de su llegada se produjo una revolución en palacio que destronaba a Irene el 31 de octubre de 802. La emperatriz era desterrada a las islas de los Príncipes, dirigiéndose después a Lesbos donde falleció. Nicéforo I será su sucesor.

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