Heraclio

Iglesia de San Vital (Ravena, Italia). Capitel
Nacionalidad: Bizancio

Emperador 5-10-610 - 641



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Comentario

El régimen de terror impuesto por Focas motivó la rebelión del exarca de Cartago, Heraclio, que envió a Constantinopla a su hijo Heraclio el Joven, al mando de una escuadra. El 6 de octubre de 610 llegaba a Constantinopla donde sería acogido como salvador, acabando con el régimen de Focas y siendo proclamado emperador el 5 de octubre. El tirano era ejecutado y se inauguraba una nueva etapa en el Estado Bizantino, poniéndose fin al Estado Romano Tardío.
La situación del Imperio cuando Heraclio se hizo con el trono era de auténtica ruina, tanto económica como militar. Las provincias fronterizas estaban ocupadas por los enemigos, persas en Asia anterior y ávaros y eslavos en los Balcanes. Bizancio necesitaba una regeneración en todos los sentidos y Heraclio será su promotor. Sus primeros pasos se dirigieron hacia Asia donde los persas obtuvieron una importante victoria en el año 613, alcanzando Damasco y Armenia. Al año siguiente caía Jerusalén y la Santa Cruz era llevada a Ctesifonte. En 615 los persas llegaban hasta el Bósforo mientras que ávaros y eslavos se dirigían a Constantinopla por el norte. Egipto caía en manos persas en 619. Será en estos momentos de brutal presión cuando la regeneración bizantina tuvo lugar. La administración y la organización militar experimentaron una profunda renovación, constituyéndose los themas -circunscripciones militares a cuyo frente estaban los estrategas y donde los soldados recibían parcelas en propiedad hereditaria-. Además la Iglesia apoyará al Estado, poniendo a su disposición sus ricos tesoros que favorecieron al empobrecido Estado.
Una vez regenerada la situación Heraclio se puso al frente del ejército para poner en marcha un plan de recuperación. Firmada la paz con los ávaros en el año 619, se dirigió a Asia Menor. Una victoria permitió el avance hacia Armenia que fue dominada. Después caería la Capadocia y Cosroes II tuvo que huir de Ganzak y el templo de Zoroastro fue destruido. Heraclio intentó entrar en Persia con resultados negativos.
En 626 Constantinopla recibía la doble amenaza de los ávaros por el norte y los persas por el sur. Las embarcaciones eslavas fueron hundidas y los ávaros obligados a huir. En los Balcanes la soberanía del emperador era reconocida por todos los pueblos.
Los persas evacuaron Calcedonia y se retiraron a Siria. Bizancio podía tomar la iniciativa. En el otoño de 627 iniciaba su avance hacia el sur y Heraclio consiguió la victoria. Kovrad firmaba la paz con el emperador bizantino. Armenia, Mesopotamia, Siria, Palestina y Egipto eran restituidos a Bizancio. Heraclio regresó a Jerusalén y volvió a erigir la Santa Cruz, en medio del júbilo popular. Los enemigos de Bizancio estaban aniquilados.
El siguiente peligro en Asia vendría desde Arabia donde Mahoma había impuesto la religión islámica. El califa Omar penetraba en el Imperio Bizantino y el 20 de agosto de 636 conseguía una crucial victoria en la batalla de Yarmuk. Siria, Palestina, Armenia, Egipto y Mesopotamia caían en manos musulmanas. Bizancio reaccionó débilmente y Heraclio apenas participó en los combates. El estallido de una revuelta en Constantinopla motivó que el emperador regresara a la capital donde la situación era tensa. También la vida familiar de Heraclio tomaba tintes trágicos. El emperador se había casado con Fabia-Eudocia, naciendo de este enlace una hija y un hijo, el futuro Constantino III. Al enviudar Heraclio se casó con su sobrina Martina, matrimonio que no gustó ni al pueblo ni a la Iglesia al considerar la unión incestuosa.
Para regularizar la sucesión al trono se instituyó la corregencia. Heraclio nombró primero corregente a su hijo Constantino III y después también a su otro hijo Heraclonas. Tras fallecer el emperador el corregente le sucedía en el gobierno. A la muerte de Heraclio el Imperio quedaba en manos de sus dos hijos, iniciando un periodo de cierta inestabilidad.
Durante el gobierno de Heraclio también se produce un importante desarrollo cultural, produciéndose la helenización del Imperio. En la cuestión religiosa se manifestó el problema del monofisismo, intentando solucionar la cuestión imponiendo el monotelismo -una sola voluntad en Cristo- a través de un edicto del año 638.

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