Alfonso II El Casto. Alfonso II

Alfonso II el Casto
Nacionalidad: Asturias
759 - 842
Rey 791 - 842



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Comentario

Alfonso II fue nombrado rey de Asturias tras la muerte de Silo gracias a la mediación de Adosinda, la reina viuda. Sin embargo, la juventud del monarca motivó que un grupo de nobles encabezado por Mauregato se hiciera con el poder, refugiándose el joven Alfonso en tierras alavesas. A la muerte de Vermudo I regresaba de nuevo Alfonso a escena, ahora con 32 años y mayor experiencia, haciéndose definitivamente con el trono. El nuevo monarca era hijo de Fruela I y la alavesa Munia, formando parte del linaje de Alfonso I.
Las dificultades llegaron pronto, procedentes del sur. En los veranos de 792, 793 y 794 diversos ataques cordobeses saqueaban la zona de Alava y el corazón de reino asturiano, llegando hasta la capital, Oviedo. En una de las retiradas Alfonso infligirá una severa derrota a los cordobeses, en la pantanosa zona de Lutos. Precisamente para evitar estos continuos ataques, el rey asturiano iniciará estrechos contactos diplomáticos con los reyes de Pamplona y Carlomagno y su sucesor, Ludovico Pío. El contacto con la corte carolingia motivará la llegada a Asturias de influencias culturales, religiosas o políticas.
Al-Hakam I evitará en la medida de los posible que se produzcan estos contactos y atacará la zona de Alava y Lisboa de manera contundente entre los años 798 y 803, aunque el éxito cordobés será muy limitado. Abd al-Rahman III continuará con esta política de campañas anuales, utilizando Galicia como frente de operaciones. Asturias saldrá reforzada de estas campañas ya que afianzará sus dominios en las zonas de Castilla, Galicia y León, poniendo en marcha una intensa labor repobladora en estos territorios.
La situación interna del reinado de Alfonso II tuvo un momento de gravedad, entre los años 801 y 808, cuando el rey fue obligado a retirarse al monasterio de Ablaña ante la presión de un grupo nobiliario. Recuperó el trono gracias al noble Teudano, poniendo en marcha desde ese momento una importante labor de reorganización del reino, vinculándose a la herencia visigoda para reforzar el poder real. El anónimo autor de la "Crónica Albeldense" manifiesta que Alfonso restauró en Oviedo "todo el orden gótico toledano, tanto en la Iglesia como en Palacio". Construirá un nuevo palacio en Oviedo que será su centro propagandístico y se distanció de las Iglesias toledana y franca, creando una nueva sede metropolitana en Lugo.
El sobrenombre de "el Casto" viene motivado por su renuncia a las mujeres, falleciendo sin descendencia, lo que motivó que la corona recayera en Ramiro I.

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