Otón I

Corona imperial de Otón I
Nacionalidad: Sacro Imperio
912 - 973
Emperador 962 - 973



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Comentario

Otón I era hijo de Enrique I, sucediéndole como duque de Sajonia y rey de Alemania a su muerte en 936. Desde el primer momento puso en marcha la consolidación de la autoridad real exigiendo a los grandes señores el cumplimiento de sus deberes de vasallaje. Paulatinamente fue situando a sus colaboradores y amigos en los feudos más importantes del reino, al tiempo que los obispos recibían poderes feudales sobre los territorios cercanos a su sede.
Lorena y Borgoña pronto caerán en sus manos y en el año 951 tomará la zona norte de Italia apelando a la defensa de la reina Adelaida, que estaba siendo acosada por Berenguer II. Desde este territorio partió hacia el sur y tomó todo el reino italiano siendo coronado en Pavía. El rebelde Berenguer fue el beneficiario de esta conquista ya que, tras prestar juramente a Otón en el concilio de Augsburgo del año 952, recibió el reino mientras Otón se reservaba las marcas de Istria, Friuli y Verona para ser asignadas a su hermano Enrique de Baviera.
Un nuevo foco de conflicto surge en la zona oriental al combatir las devastadoras incursiones de los húngaros, quienes serán derrotados en Lechfeld (955). Resuelto este problema surge uno nuevo con el levantamiento de su hijo Luidolfo, duque de Suabia. El sofocar este frente de conflicto le permitió fortalecer las fronteras orientales donde los eslavos presionaban.
La muerte de Berenguer va provocar cierta tensión en Italia donde se produce la revuelta de su hijo Berenguer II. Otón había confirmado su posición como líder europeo por lo que sería coronado emperador por el papa Juan XII (962) lo que suponía la refundación del Sacro Imperio Romano Germánico, recuperando el esplendor conseguido con Carlomagno. Otón I realizó una férrea tutela del papado como se pone de manifiesto con la sustitución de Juan XII en el año 963, acusado de traición al no aprobar la intromisión del emperador en los asuntos eclesiásticos, situando en el pontificado a León VIII.
Alemania se convierte en el centro del Imperio, consolidando sus fronteras que alcanzaban hasta Polonia por el este y Dinamarca por el norte y estableciendo nuevos obispados con los que extender el cristianismo en estos territorios.
La situación en Italia se complicó por lo que Otón regresó a Roma para imponer el orden y asegurar a su partidario, el pontífice Juan XIII. Una vez en Roma destinó todas sus fuerzas a someter el sur de Italia, donde se habían hecho fuertes tanto musulmanes como bizantinos. Se alió con el príncipe de Capua y Benevento y estableció un tratado con el Imperio Bizantino, sellado con el matrimonio entre el príncipe Otón II y la princesa Teófano. Sin embargo, la actitud expansionista de Otón chocaba directamente con los estrechos lazos de numerosas ciudades meridionales con Oriente, oponiéndose contundentemente a la ampliación al sur. Otón, visto el rechazo, decidió abandonar Italia y regresar a Alemania, falleciendo en Sajonia en el año 973.
Además del renacimiento político que supone el ascenso de Otón al poder debemos considerar la importancia de la actividad cultural durante su reinado, creando una importante corte literaria integrada por representantes de diferentes culturas: anglos, irlandeses, italianos y alemanes. El papel de la Iglesia en su reinado será fundamental, convirtiéndose en un propagador del cristianismo, otorgando una especial relevancia a los obispos.

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