Ludovico Pío

Liber de Laudibus Sanctae Crucis. Ludovico Pío
Nacionalidad: Sacro Imperio
Chasseneuil, Vienne 778 - 20*-6-840
Emperador 814 - 840



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Comentario

Al igual que había hecho su padre, Pipino el Breve, Carlomagno hubiera repartido su imperio entre sus hijos legítimos, pero el fallecimiento de Carlos y Pipino entre los años 810 y 811 motivó que Ludovico Pío se quedara como único heredero de la corona carolingia. En septiembre del año 813 Carlos cedía su trono a Ludovico en una asamblea reunida en el palacio de Aquisgrán. A la muerte de su padre, Ludovico recibirá un imperio que corresponde con los límites de la Cristiandad occidental -excepción hecha de Inglaterra, Irlanda y los pequeños territorios hispánicos-. El apelativo de Pío vendría de su atracción hacia las cuestiones religiosas, interesándose de tal manera por la vida monástica que hubiera ingresado en un convento de no haber sido llamado por Dios para gobernar el Imperio. Quizá sea ésta la razón por la que puso gran empeño en la reforma de las órdenes monásticas y de la moral provincial. La vida licenciosa de la corte fue sustituida por un ambiente de religiosidad y piedad. Invitó a sus hermanas -de vida bastante libertina, especialmente Berta- a ingresar en monasterios al tiempo que prohibía a las mujeres de vida fácil vivir en palacio o en sus cercanías. Los hombres de confianza del emperador suelen pertenecer al clero, dirigidos por el sacerdote Helisachar. La Iglesia predominaría sobre la razón de Estado por lo que sus primeras medidas irán encaminadas hacia la restauración moral y religiosa. Los canónigos de las catedrales deberán estar sometidos a una regla similar a la benedictina al igual que las monjas. La vida monástica sería reformada para evitar la relajación de costumbres y su dedicación a la meditación y la plegaria. El episcopado y el clero secular también serán objeto de reforma, convirtiendo a la Iglesia y la religión en las piedras angulares del edificio imperial. Ludovico se convirtió en el guardián del Papado aunque los pontífices obtenían la independencia política; al igual que había hecho su abuelo Pipino, se entrevistó con Esteban IV, siendo consagrado por el papa junto a su esposa Irmengarda.
En el año 817 Ludovico asociaba a su primogénito Lotario a la corona imperial mientras que Pipino se mantenía como rey de Aquitania y Luis era nombrado rey de Baviera. Lotario dirigiría los gobiernos de sus hermanos quienes estarían subordinados a la autoridad imperial. Bernardo, rey de Italia desde 813 por designación de su abuelo, también se subordinaría. Con estas medidas se pretende conseguir la unidad del Imperio, unidad política que tiene su reflejo en la unidad jurídica. Pero no todos aceptaron el principio de unidad y el primero en rebelarse sería Bernardo, rey de Italia y sobrino del emperador, animado por un amplio grupo de cortesanos. Ludovico se hizo cargo personalmente de las tropas -lo que nos hace pensar que la revuelta pudiera extenderse desde Italia a la Galia- y se encaminó hacia Italia para acabar con la rebelión. Bernardo se rindió y fue castigado a sacarle los ojos, muriendo durante el suplicio. Lotario se hacía con el gobierno directo de Italia. Al año siguiente se producía un nuevo levantamiento, esta vez en Bretaña, y Ludovico volvió a encabezar sus tropas para sofocar la revuelta. Sin embargo, para asegurar la unidad del Imperio, los participantes en ambas sublevaciones fueron amnistiados y sus bienes devueltos. Estas medidas tuvieron su culminación en la Penitencia General de Attigny (822), acto en el que el emperador manifestaba su deseo de reconciliación general a favor de la necesaria paz para la unidad imperial. El clero se ha adueñado de la situación.
Al enviudar de su primera esposa Ermengarda, volvió a casarse; el matrimonio con la bella Judith de Baviera (febrero de 819) provocó un cambio de orientación en Ludovico ya que la nueva esposa influirá decisivamente en el emperador. El 13 de junio del año 823 nace un hijo del matrimonio que será llamado Carlos -de sobrenombre el Calvo- lo que motivará un problema en la sucesión planteada en 817. Alrededor de Lotario empezó a surgir una poderosa camarilla de nobles y clérigos mientras que en la Marca Hispánica se producían intentos de rebelión contra la autoridad imperial apoyados por el emir Abd al-Rahman II. Las tropas cordobesas ponían sitio a Barcelona y llegaban hasta Gerona. Un ejército dirigido por los condes Hugo y Matfrido se encaminó hacia Cataluña con lentitud, lo que ponía al gobernador de Barcelona en una grave tesitura. Los dos condes serían destituidos de sus cargos y retirados sus beneficios, saliendo favorecido el gobernador Bernardo de este episodio.
La camarilla de Lotario veía como se la iba descabezando paulatinamente hasta que Ludovico decidió aplicar un golpe enérgico a ese grupo de futuros conspiradores. Lotario fue enviado definitivamente a Italia y el conde Bernardo asumió el cargo de camarlengo. El pequeño Carlos recibía Recia, Alsacia, el país de los alamanes y parte de Borgoña. Estas medidas motivaron que los antiguos personajes influyentes de la corte que se habían visto relegados con los nuevos nombramientos acusaron a Bernardo y Judith de convertirse en amantes. Una rebelión estalló en el mes de abril del año 830 debido a la convocatoria del ejército en plena cuaresma para sofocar una revuelta en Bretaña. Un importante contingente armado se reunió en París a donde se dirigió Pipino de Aquitania, Lotario y Luis de Baviera. Como resultado de esta rebelión se produce el regreso de los antiguos consejeros a sus puestos, la caída de Bernardo y Judith -este será encerrada en un convento y obligada a profesar como monja en la abadía de Santa Radegunda de Poitiers- y el restablecimiento de todos los honores de Lotario. Un año más tarde Judith era restituida en su dignidad, Lotario debía regresar a Italia y los rebeldes fueron castigados a penas de prisión o encierro en monasterios. Carlos, Luis y Pipino se repartirían el Imperio a partes iguales cuando el emperador falleciera. Parecía que Ludovico había recuperado las riendas de la situación pero la rebelión se consuma dos años más tarde cuando los hijos se enfrentarán por extender sus zonas de influencia. Ludovico reacciona favorablemente y consigue mantener la unidad pero no pudo evitar que Lotario, Pipino y Luis -apoyados por el papa Gregorio IV- unieran sus fuerzas contra él. El 24 de junio la batalla iba a producirse cuando el papa decidió intervenir, entrevistándose con Ludovico. Tras las reuniones, las tropas imperiales abandonaron a su emperador y Ludovico tuvo que suplicar clemencia a sus hijos rebeldes. Lotario será nombrado emperador de Francia gracias al golpe de Estado del año 833. Ludovico fue encerrado en el convento de San Medardo de Soissons desde donde fue conducido a la basílica para confesar sus pecados ante clérigos y laicos, renunciando a la dignidad imperial y a la vida mundana al retirarse a este convento.
Los vencedores de este golpe de Estado pronto empezaron a manifestar claras desavenencias, produciéndose un nuevo reparto del Imperio, reparto que fue muy protestado por el clero. Lotario -quien se hacía acompañar por su padre para controlarle en todo momento- vio como sus hermanos se rebelaban contra su autoridad. Lotario huía a Italia tras su rendición y Ludovico era restaurado en sus potestades imperiales (834).
Los últimos años de reinado de Ludovico están marcados por las ceremonias expiatorias, las medidas de represalia que motivaron que la posición del emperador no fuera sólida y el asegurar la herencia al pequeño Carlos, quien recibía un buen lote de territorios propiedad de Lotario, ahora caído en desgracia. Luis de Baviera no aceptó estas disposiciones y se produjo el enfrentamiento con su padre. La muerte de Pipino en el año 838 motivaría que el Imperio fuera repartido entre Carlos y Lotario, reparto que entraría en vigor tras la muerte de Ludovico. El Imperio se hundía en la anarquía y la guerra civil cuando Ludovico fallecía el 20 de junio del año 840.

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