Justiniano I

Iglesia de San Vital (Ravena, Italia). Justiniano
Nacionalidad: Bizancio
Tauresio 482 - Constantinopla 565
Emperador 527 - 565



Galería de obras


Comentario

Los estudios recientes están intentando eliminar el halo mítico que rodea al reinado de Justiniano, considerado tradicionalmente un momento de esplendor y éxito. Bien es cierto que se produjeron importantes campañas militares pero también se frustraron otras muchas al tiempo que se inicia un periodo de crisis económica salpicado de epidemias y terremotos. Quizá el esplendor de la construcción de Santa Sofía o la iglesia de San Vital de Ravena haya magnificado en exceso este reinado.
Justiniano, a pesar de pertenecer a una familia de origen humilde, fue nombrado cónsul y asociado al trono por su tío Justino I, quien le nombró sucesor a su muerte en 527. Su matrimonio con Teodora, antigua bailarina de circo, tendrá gran importancia ya que la emperatriz influirá decisivamente en algunas cuestiones políticas y religiosas. Se rodeó Justiniano de un estrecho grupo de colaboradores entre los que destacan Triboniano o Belisario.
Gracias a los relatos de Procopio conocemos los deseos de Justiniano de alcanzar el esplendor de la Roma Imperial, motivo por el que realizó toda la amplia serie de campañas exteriores. Una vez estabilizado el peligro persa en la zona oriental gracias a la paz perpetua firmada con Cosroes por la que el emperador se comprometía a pagar un tributo anual al sasánida, Justiniano emprendió la "recuperación" de Occidente. Su primer objetivo será acabar con los vándalos, derrotando a tan peligrosos enemigos (533-534). El general Belisario dirigió satisfactoriamente las campañas que consiguieron la conquista de Cartago, Sicilia, las Baleares y parte de la costa levantina peninsular. Belisario se dirigió a la península Itálica con el ánimo de culminar su expansión con el mismo éxito y rapidez de campañas anteriores. Tomó Roma no sin ciertas dificultades ante la resistencia ostrogoda pero el resto del territorio ofreció importantes resistencias dirigido por Totila. Belisario cayó en desgracia ante Justiniano, siendo sustituido por Narsés quien acabó con las fuerzas ostrogodas. La región quedaba absolutamente devastada tras una guerra que duró casi 20 años. El Imperio de Oriente alcanzaba una extensión máxima, defendiendo sus fronteras o alcanzando pactos con los pueblos que presionaban.
En el plano interno, Justiniano aprovechó la prosperidad económica y comercial que le proporcionaban las nuevas conquistas, al tiempo que emprendió una importante labor legislativa y de recopilación jurídica que contrasta con su política religiosa. Constantinopla se convertirá en el mayor mercado del mundo y en la plaza intermediaria entre el tráfico occidental y oriental. La recopilación y reorganización de las leyes romanas será una de las empresas más destacables, confiada a un colegio de diez juristas que dirigía Triboniano. El "Corpus Iuris Civilis" será la gran obra conseguida por este equipo de expertos.
La ortodoxia de Justiniano le llevó a realizar numerosas persecuciones contra posiciones supuestamente heréticas, animado en numerosas ocasiones por su esposa Teodora. Las persecuciones fueron combinadas con una política de aproximación, demostrando una vez más los deseos de Justiniano de tomar parte en las decisiones religiosas. El resultado de esta misión espiritual fue un rotundo fracaso, abriendo aún más las brechas entre las iglesias de Oriente y Occidente.

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