Graco, Cayo Sempronio

Pastor ordeñando una cabra
Nacionalidad: Roma
154 a.C. - Roma 121 a.c.
Tribuno 124 a.C.



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Comentario

Al igual que su hermano Tiberio, Cayo Sempronio Graco había convivido con las ideas progresistas defendidas por su padre Tiberio Graco y su madre Cornelia Escipión. Tras el asesinato de Tiberio (132 a.C.) Cayo recogió el testigo político y decidió defender aquello por lo que su hermano había muerto. Precisamente durante los nueve años transcurridos el Senado no había abolido las leyes graquianas y el censo se había aumentado en 80.000 nuevos ciudadanos que contaban con una parcela de tierra que trabajar. De esta manera se iban eliminando las desigualdades económicas y sociales que afectaban a buena parte de los romanos, derivadas del período de conquistas.
Sin embargo, los terratenientes no querían ver mermados sus privilegios y encomendaron la defensa de su causa a Escipión Emiliano, quien contraviniendo sus ideas y por razones desconocidas, se convirtió en líder de los grandes propietarios. Pero Escipión fue asesinado en el año 129 a.C. por lo que el movimiento aristocrático quedó momentáneamente descabezado.
Cayo fue elegido tribuno en 124 a.C. y continuó el programa de Tiberio, radicalizándolo incluso al proponer el establecimiento de nuevas colonias en el sur de Italia y el norte de Africa, asignar a los ciudadanos pobres trigo más barato y fijar un precio para el trigo. El éxito alcanzado le llevó a proponer su candidatura al año siguiente con propuestas más democráticas: aumentar el Senado en 300 senadores elegidos por la Asamblea, extender la ciudadanía romana a los hombres del Lacio, etc. Pero estas ideas contaron con la negativa senatorial lo que motivó una radicalización de los planteamientos en la figura de Livio Druso, el otro tribuno. En la siguiente elección Druso consiguió todas las simpatías y Cayo no resultó elegido, retirándose a la vida privada.
La marcha de Cayo sirvió al Senado para descapitalizar el movimiento reformista lo que motivó el enfrentamiento entre senadores y graquistas. Cayo intentó restablecer la paz entre ambos bandos pero al no conseguir su propósito ordenó a un siervo que pusiera fin a su vida.

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