Ibn Suhayd, Ahmad

Torre de La Calahorra (Córdoba)
Nacionalidad: Al-Andalus
Córodba 992 - 1035
Poeta



Galería de obras


Comentario

Cordobés de pura cepa, vivió de lleno los sucesivos cambios y destronamientos que precedieron a la abolición del califato. Como resultado, lo mismo lo encontramos en prisión con el califa Ali ibn Hammud que encumbrado al cargo de visir durante los cuarenta y siete días que duró el mandato del omeya al-Mustazhir (2 de diciembre de 1023-17 de enero de 1024). En Córdoba transcurrió su vida, salvo una breve estancia de un año en Málaga. Cultivador de la poesía de corte clasicista, considera que la inspiración es un don innato y defiende que el talento literario no reside en la profesionalización ni en la imitación servil, sino en las aptitudes naturales de la persona, y que es Dios, y no los libros ni los maestros, quien lo comunica. La aplicación de estos principios hace de Ibn Suhayd el primer poeta de importancia y auténtica originalidad de al-Andalus. Afectado por un ataque cerebral que le produce una parálisis progresiva y le lleva a la muerte siete meses más tarde, sus versos se cargan de la más desgarrada y humana sinceridad. Sin ninguna duda, los últimos meses de su vida constituyen su período creador más fructífero; compone no menos de diez poemas, algunos verdaderamente insuperables, y desde luego los mejores. Como crítico literario es autor de una de las obras más interesantes de la España musulmana, tanto por el planteamiento general de la misma como por la teatralidad de sus cuadros. Se trata de la Epístola de los genios, en la que el autor, a través de un viaje imaginario, se traslada en compañía de su genio inspirador, Zuhayr, y a lomos de una yegua negra, al mundo de los genios. Una vez allí, le pide a Zuhayr -que actuará de guía- que le presente a los genios inspiradores de los poetas y prosistas más afamados, con los que entabla conversación, les recita composiciones propias y obtiene su aprobación. A continuación se vierte una serie de críticas tomando como pretexto una tertulia literaria de genios y, finalmente, es invitado a arbitrar en una justa poética. El origen de este planteamiento (viaje a otro mundo, conversación con los personajes que encuentra, existencia de un guía, etcétera), que ofrece además bastantes puntos comunes con La Divina Comedia de Dante, podría encontrarse en la visión escatológica surgida en el mundo islámico en torno a las leyendas del mirach o ascensión de Mahoma a los cielos, a partir del viaje nocturno mencionado en el Corán (Sura 17, 1).

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