Mancino, Cayo Hostilio

Yelmo romano
Nacionalidad: Roma
Siglo II a.C. - Siglo II a.C.
Político



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Comentario

En el año 137 a.C., el pueblo romano exigió al Senado la elección de Cayo Hostilio Mancino como nuevo cónsul para Hispania, en sustitución de Marco Popilio Lenas. De origen plebeyo, Mancino no tenía apenas experiencia en el ámbito militar, lo cual le suponía una dificultad cuando tuviera que enfrentarse a Numancia. Decidido a atacar la ciudad lo antes posible, reunió a su ejército ante Numancia, y mientras preparaba la estrategia, los numantinos se abalanzaron sobre ellos. Los romanos sufrían así las consecuencias de la mala preparación de Mancino.

Tras la humillación, Mancino decidió retirarse al campamento que Nobilior había construido años antes en Renieblas. Para ello debía atravesar territorio enemigo, de tal forma que fue sorprendido por los numantinos, aceptando entonces sus exigencias. De este modo se conseguía una paz buscada durante mucho tiempo. Sin embargo, Mancino fue requerido por Roma, siendo sustituido por Furio Filo. En Roma fue sometido a un proceso ante el Senado por sus decisiones en Hispania. Mancino fue condenado a ser entregado a Numancia, al tiempo que veía como el Senado romano anulaba los tratados de paz. Una vez en Hispania, fue Furio Filo, quien llevó a Mancino hasta Numancia, para desnudarle y dejarle atado a los pies de la muralla. Los numantinos decidieron entonces darle ropas y dejarle marchar, como agradecimiento a los tratados de paz.

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