Ibn Hazm

Museo de l'Almudí (Xátiva, Valencia)
Nacionalidad:
Córdoba 944 - Manta Lïsham 1064
Filósofo y escritor



Galería de obras


Comentario

Amigo y compañero de lbn Suhayd, con el que comparte el efímero visirato de cuarenta y siete días del califa al Mustazhir, es el también cordobés Ibn Hazm. Hijo de un ministro de Almanzor, la caída de la dinastía amirí y la ruina y persecución que a causa de ello sufrió su familia lo convierten en un inconformista e incómodo intelectual trashumante al que su feroz defensa del legitimismo omeya y su militancia en la escuela literalista zahirí, opuesta a la malikí imperante en al-Andalus, lo hacen indeseable en todos los reinos de taifas y lo sitúan al margen de la ortodoxia. Tras un largo peregrinar plagado de sinsabores y desengaños, entre los que no se puede olvidar la pública quema de sus libros en Sevilla por orden del abbadí al-Mutadid, se retira a su casa familiar de Huelva, donde muere. Poeta, literato, genealogista, historiador, jurista, exégeta, filósofo, polemista, este gran polígrafo es, sin duda, uno de los representantes más significativos y fecundos de la literatura andalusí y un genuino producto de la etapa califal. Destacamos entre sus obras el Fisal, primera historia crítica y comparada de las diversas opiniones religiosas, o su Epístola en elogio de al-Andalus, en la que, con claro sentido autodefensivo, recoge una aguda observación respecto al trato que al-Andalus da a sus sabios: "Lo que ocurre en nuestro país confirma plenamente el proverbio usual: Nadie hace menos caso de un sabio que su propia familia. Yo he leído en el Evangelio que Jesús ha dicho: Nadie es profeta en su tierra".
Pero entre todas sus obras, la que más fama le ha dado en Occidente es El collar de la paloma, traducida a un buen número de lenguas. Obra de juventud, sus treinta capítulos constituyen el más completo tratado sobre el amor y los amantes que se haya escrito en la Edad Media. Algunos de sus capítulos, como los dedicados a describir la esencia del amor o los síntomas que lo acompañan, confirman la universalidad y vigencia de la obra. No menos interesantes son sus alusiones a los personajes que se mueven en torno a los enamorados: el mensajero (safir), relacionado con la celestina o trotaconventos; el espía /guardador (raqib), de clara similitud con el guardador provenzal; el calumniador (wasi) y el censor (adil).

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