Hurtado Izquierdo, Francisco

Cartuja del Paular (Madrid). Sagrario
Nacionalidad: España
Lucena 10-2-1669 - Priego 1725
Arquitecto y escultor



Galería de obras


Comentario

Arquitecto barroco andaluz. Nació en Lucena el 10 de febrero de 1669 y se formó con el tallista y tracista de retablos Juan del Río Leiva. Gallego Burín apunta la posibilidad de una estancia juvenil en Italia, lo que explicaría algunos elementos italianizantes de su estilo, si bien pudo recibir estas influencias en la Corte por parte de Jiménez Donoso.
Lo cierto es que en 1697 era ya Maestro Mayor de la Catedral de Córdoba, pues como tal se le nombra en los trabajos que realiza en la capilla y cripta del Cardenal Salazar en dicho templo. Después de contraer matrimonio en Priego se traslada a Granada requerido por el arzobispo de esta ciudad, don Martín de Ascargorta. En 1704 obtiene el cargo de Maestro Mayor de la catedral granadina y su fama va creciendo hasta el punto de que, posiblemente, desde Málaga le llegase el encargo de ejecutar los proyectos del Camarín de los condes de Buenavista de esta ciudad. Vive en Granada, aunque viaja frecuentemente a Priego, donde desde 1712 desempeña el cargo de Administrador de Alcabalas, Propios y Arbitrios, que le gestionaron los cartujos para acallar sus quejas referentes al deficiente pago que recibía de sus obras en el Sagrario de la Cartuja de Granada.
Sin embargo, en Granada tiene problemas con las obras y los pagos y por fin, en 1717, se traslada definitivamente a Priego, donde se dedica a diseñar camarines de iglesias. Desde Priego atiende sus obras granadinas y cordobesas, recibiendo el encargo en 1718 de proyectar el Sagrario y el Transparente de la Cartuja del Paular (Madrid). Su salud se resiente, pero los asuntos económicos parecen marcharle mejor. Murió en 1725, encargándose de las inconclusas obras de la Cartuja del Paular el escultor granadino Sánchez de Rueda.
La arquitectura de Hurtado Izquierdo es plenamente barroca, con un predominio de la ornamentación y la creación de efectos lumínicos y espaciales sobre lo puramente tectónico. Fundamental en su quehacer es la abierta utilización del estípite, soporte que en su inestabilidad consustancial puede pasar como el elemento definitivo del barroco pleno. No obstante, también es frecuente en su lenguaje artístico la columna salomónica, aunque prefiere emplearla cuando trabaja en piedra, generalmente mármoles de colores. En realidad, todos los elementos arquitectónicos reciben en sus manos una transformación hacia la profusión ornamental: capiteles corintios o compuestos muy recargados, entablamentos fragmentados y retorcidos, zócalos con quebradas molduras, arcos rotos utilizando sus trozos como ornamentación, y, en resumen, toda una gama de recursos decorativos característicos del llamado por Taylor "barroco prismático". En cuanto a las plantas de sus edificios, prefiere en general las cóncavas, al contrario que Churriguera, que las prefería convexas.
Pero lo fundamental del estilo de Hurtado son los asombrosos efectos lumínicos y escenográficos que consigue fundiendo magistralmente arquitectura, escultura y pintura en un todo perfecto, síntesis inequívoca del más puro estilo barroco. En esta intención efectista tiene vital importancia la decoración a la cual Hurtado dio un desarrollo pocas veces igualado. Característicos de su labor son los golpes de hojarasca de hoja rizada de acanto, con los cuales forma un complejo y móvil follaje. Por otra parte, la exuberante riqueza de los materiales que suele utilizar y la complicación curvilínea cercana al arabesco de alguna de sus formas hacen pensar, como señala José Valverde Madrid, en una posible inspiración en la Mezquita de Córdoba u otros monumentos hispano-musulmanes cordobeses.
Las obras de Hurtado son tan numerosas como discutidas en cuanto a su autoría. Es el caso del Sagrario de la Catedral de Granada, tradicionalmente atribuido a Francisco Hurtado en su proyecto, ejecutado por José Bada. Sin embargo, parece que los cambios introducidos por este último arquitecto fueron muy importantes, tanto que se considera a Bada como el autor real de este edificio realizado a partir de 1704.
Con seguridad, su obra maestra es el sagrario de la Cartuja granadina realizado de 1702 a 1720. Se trata de un espacio independiente de la nave de la iglesia, situado detrás del Altar Mayor y que puede entreverse a través de la gran cristalera que sirve de separación. En este Sancta Santorum todo es movimiento y tensión; la profusa decoración, los polícromos mármoles y los efectos lumínicos crean un espacio irreal cargado de sutiles efectos y fantásticas visiones. Arquitectura, escultura y pintura se funden en un maridaje perfecto en pro de la creación de un espacio netamente barroco. Su obra final es el proyecto del Sagrario y el Transparente de la Cartuja del Paular (Madrid).
Por último, es necesario decir que Hurtado fue un excelente tracista de retablos, ejerciendo una importante influencia en la retablística andaluza del momento. Baste citar sus dos principales realizaciones retablísticas: el retablo de San Lorenzo de Córdoba, su primera obra, documentada en 1696 y ejecutada en colaboración con su maestro Juan del Río; y el retablo de Santiago de la Catedral de Granada, realizado en 1707, en el cual los estípites sustituyen totalmente a los tradicionales soportes: columnas o pilastras decoradas.