Horeau, Hector

Exposición Universal de París, 1867
Nacionalidad: Francia
1801 - 1872
Arquitecto



Galería de obras


Comentario

Contemporáneo de Labrouste fue Horeau, arquitecto dotado de una gran imaginación y de gran capacidad de trabajo, que tuvo la poca fortuna de no ver realizados la mayoría de sus proyectos. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de París, viajando a continuación a Grecia e Italia. Más tarde visitó Egipto y Nubia, viaje del que dio testimonio mediante la edición de un lujoso volumen en 1841, ilustrado con grabados en cobre.
Desde sus primeros proyectos evidenció como única obsesión la construcción de amplios espacios en hierro que sirvieran para albergar exposiciones artísticas o industriales. Así, en 1835, y de cara a la futura Exposición Universal de Londres de 1851, Horeau presentó el proyecto de un inmenso mercado, considerado como el mejor por unanimidad y premiado con la Medalla de Honor, si bien fuera Paxton quien finalmente se encargó de llevarlo adelante. Sus investigaciones en torno al hierro y al cristal se vieron plasmadas en la construcción de dos invernaderos: el Jardin d'hiver (1841) de Lyon y el Château des feurs (1847), junto a los Campos Elíseos de París.
Precisamente para esa misma avenida publicó en 1836 un proyecto de embellecimiento. Su "Memoire pour l'embellisernent des Champs-Elysées" contempla la edificación de dos grandes pabellones de exposiciones, un proyecto que no se llevaría a cabo, pero en el que se inspiró la remodelación que años más tarde experimentaría esa zona.
En 1844 elaboró un proyecto de Palacio de la Opera; sin embargo, y una vez más, este magnífico proyecto sería soslayado en beneficio del que entre 1862 y 1875 realizó Charles Garnier para levantar la definitiva Opera de París.
En 1845 dio a conocer un ambicioso proyecto de arquitectura metálica para el mercado de Les Halles de París, algunos de cuyos croquis remite cuatro años más tarde al Salón de la capital gala. No obstante merecer la aprobación general, la construcción de dicho centro fue encargada a los arquitectos Victor Baltard y Felix Callot.
Las obras correspondientes se iniciaron en 1851, levantándose el primer pabellón en piedra. El resultado fue tan criticado que acabó por ser demolido, presentando entonces Baltard un nuevo proyecto, esta vez metálico, totalmente inspirado en el de Horeau, quien desanimado por ello decidió trasladarse a Londres, donde sus proyectos fueron mirados con curiosidad y donde recibió algún encargo.
La Exposición Universal de París anunciada para 1867, le decidió a presentar en 1865 una memoria a la Comisión Imperial para la edificación de un Palacio de Cristal. Se trata de un proyecto muy singular, en el que trescientas columnas metálicas soportan una serie de armaduras de hierro, de doscientos metros de apertura, y de cubiertas de vidrio opaco, que estaban permanentemente regadas para transmitir al interior una sensación de frescor. También en este caso las ideas de Horeau no se materializaron, pero sí fueron aprovechadas más adelante por otros arquitectos.
Victor Horeau fue un artista de innegable talento, un genio que muchas veces desembocaba en la utopía proyectando obras irrealizables, tal como lo pone de manifiesto su proyecto de la ciudad de El Cairo, que le fuera encargado por el Virrey de Egipto con motivo de la inauguración del Canal de Suez. Prueba también de su desbordada imaginación son las ideas recogidas en "Assainssement, Embellissements de Paris. Edilité urbaine mise á la portée de tout le monde", donde, por ejemplo, puede leerse: "Establecer pasarelas fijas, giratorias o móviles, y pasajes subterráneos allí donde haya mucho movimiento de coches... Hacer viviendas duraderas, incombustibles, confortables, de materiales polícromos, portátiles si es necesario, con abundancia de aire, de luz y de sol, con ventanas y terrazas ajardinadas; viviendas que, agrupadas, puedan tener las mismas cisternas, depósito, nevera, despensa, baño, lavandería, obrador y calorífero o bombona que lleve de arriba a abajo, a los diferentes pisos, el aire caldeado que se recoge en la parte alta de las habitaciones... En lugar de tejado, hacer terrazas con más o menos jardín, con depósitos o subdepósitos con filtro que recojan el agua de la lluvia... Establecer túneles de peatones bajo el Sena, multiplicar las calles cubiertas...".
Perseguido y encarcelado por la Comuna en 1871, murió un año después, no sin dejar dicho que "el futuro, por más que se diga y por más que se haga, me dará, espero, cada vez más la razón".

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