Delli, Dello

Alegoría de la Pintura
Nacionalidad: Italia
1403 h. - Valencia 1470 h.
Pintor



Galería de obras


Comentario

Durante un tiempo fue confundido con su hermano, pero hoy sabemos más. Seguramente nace hacia 1403 (Condorelli). Su padre llegó a ser responsable del castillo o rocca de Montecerro, pero en el año 1424 lo entregó a gentes del duque de Milán, enemigo de los florentinos, por lo que fue condenado a muerte por traidor. A partir de entonces comienzan las desgracias de la familia.
Seguramente huye a Siena y de allí a Venecia (1427), beneficiándose de algún indulto porque, al menos desde 1430, vuelve a residir en Florencia, donde ejerce como sastre. En 1427, su hijo mayor Dello dice tener 24 años y ser pintor. En 1433 las cosas no van bien para la familia, pero Dello aún sigue en la ciudad. Es entonces, endeudado con otro artista, cuando se viene a España.
Es evidente que ni llamado por Diego de Anaya, como en otro momento sugerí yo mismo, ni por el rey de Castilla, Juan II. Lo cierto es que a principios de 1434 trabaja como escultor a sueldo por jornada para la catedral de Barcelona, quizás introducido por otro florentino, Giuliano Nofre o Juliá Florentí (como se le llama en Valencia y Barcelona), activo en ambas ciudades.
Le perdemos entonces la pista, hasta que en un momento desconocido el cabildo de la catedral de Salamanca entra en contacto con él y le encarga el gran retablo. Es probable que transcurriera algún tiempo entre ambos hechos. Debía haber viajado de Barcelona a Salamanca, no sabemos con qué escalas, y adquirido prestigio con alguna muestra de su buen hacer.
Comienza su etapa triunfal. De algún modo, su fama llega a la corte y Juan II lo emplea hasta nombrarle maestro mayor de los edificios reales (mayor fabrice magister). Nos encontramos, sucesivamente, a una persona a la que se califica de pintor, que trabaja como escultor, vuelve a la pintura y acaba siendo un arquitecto. En 1446, debía haber terminado algún trabajo para el rey y entra en contacto con Alfonso el Magnánimo, a quien jamás había visto antes, porque hacía años que el monarca había abandonado sus reinos hispanos para residir en Italia, cuando el pintor pasó casi perseguido por Barcelona.
Un nuevo contrato ante alguien tan prestigiado en Italia le lleva de inmediato a Florencia, donde reclama que se le devuelvan sus privilegios. Su padre había muerto pobre y su madre malvivía. Quizás lo que pretendió fue devolver la buena fama a la familia, recuperando lo que le correspondía como quien era hijo de alguien que había tenido el mando de una rocca. Vasari dice que Juan II le había nombrado caballero, hecho que considero incierto, porque sabemos cuánto se equivoca el ilustre artista y escritor al hablar de quienes viven más de un siglo antes que él.
Al propio Dello lo hace morir antes de que llegase siquiera a Barcelona, por ejemplo. Todo lo que sucede después lo ignoramos, porque la mención que de él hace el visionario Filarete cuando lo reclama entre los arquitectos de su Sforzinda años más tarde, indica que no sabía si había muerto o si seguía trabajando en España.
Estamos ante un artista de múltiple formación que, quizá a partir de la conclusión del retablo de Salamanca, dejó la pintura y la escultura para dedicarse a arquitectura y proyectos relacionados con ella. Debió adquirir una formación acorde con lo que era común en Florencia, esto es, una forma particular del estilo internacional, donde aún se ignoraba la importancia de la obra renovadora de un Masaccio, muerto en 1428.

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